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Reportaje:

Madre en busca de amparo

Amelia Rubiales, una malagueña de 27 años, ha decidido sacar a la calle lo que en principio debería haber sido una batalla judicial privada por la custodia de los hijos en un proceso de separación matrimonial. Tiene sus motivos. El primero es que los pequeños, de cinco y seis años, aseguran que su padre abusaba sexualmente de ellos. El segundo es que un juez de Estepona (Málaga) ha decidido que el padre siga viéndolos a pesar de que se lo prohibió hace unos meses, cuando se admitió a trámite una denuncia contra él por abusar sexualmente de su hija pequeña cuando ésta tenía sólo tres años.El titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Estepona dictó el 1 de diciembre un auto por el que ordena que el padre recupere el régimen de visitas, pese a las recomendaciones contrarias de un psicólogo y una asistenta social.

El juzgado había decretado la suspensión cautelar del régimen de visitas cuando el padre fue denunciado el 18 de abril del pasado año por supuestos abusos deshonestos a su hija, que ahora tiene cinco años, en presencia de su hermano de seis años. La decisión la fundamentó entonces el juez en la gravedad de los hechos imputados y la necesidad de protección a los dos niños. Sin embargo, ahora el magistrado ha acordado reanudar el régimen de visitas pactado inicialmente entre ambos cónyuges, que están en trámites de separación, en presencia de una asistente social. El juez considera que se debe respetar la presunción de inocencia y evitar daños irreparables, pese a que el procedimiento penal por los presuntos abusos deshonestos se sigue tramitando en el Juzgado número 2 de Estepona.

Según un informe psiquiátrico, "las versiones de los dos menores sobre los abusos sexuales del padre son creíbles". También recoge este dictamen que "el hombre presenta las características que se suelen dar en los abusadores sexuales, y padece una esquizofrenia paranoica", y recomienda "dejar de exponer a la niña a estas situaciones desagradables, utilizando los medios legales oportunos, ya que de no hacerse lo antes posible podría ocasionar consecuencias psicológicas irreparables a la menor". También la asistenta social que vigila el régimen de visitas en la delegación municipal de Salud ha comunicado recientemente al juez que "los niños muestran reacciones violentas y hostiles hacia su padre, y sufren mucho durante las visitas periódicas a su progenitor".

La madre de los pequeños, Amelia Rubiales, explicó que fue su propia hija la que le contó que durante una de las visitas a su padre éste había abusado de ella: "En un principio no la creí, y acudí a un psicólogo, que la examinó y emitió un informe, que fue el que utilicé en la denuncia". Desde entonces, los niños no habían vuelto a ver a su padre hasta el pasado 3 de diciembre, dos días después de que el juez dictara el auto de restablecimiento de visitas. La madre asegura que los niños han cogido tanto miedo que "para que vayan a la escuela les he tenido que prometer que allí no va a pasar nada porque la maestra está pendiente de ellos".

Ante las quejas de los pequeños, Amelia ha decidido hacer caso omiso a un escrito remitido por el juzgado en el que se le ordena que lleve esta tarde a sus hijos a la sede de Bienestar Social de Estepona para que éstos visiten a su padre, y le advierte de que de no hacerlo podría ser acusada de desacato. La madre explica sus motivos: "No quiero que mis niños se pongan enfermos. Como madre sé lo que están sufriendo, y cuando están en presencia de su padre lo pasan muy mal, empiezan a gritar y llorar, y a decirle "vete, tonto", e incluso a veces le dan patadas, y se ponen muy tristes".

Los numerosos escritos que ha remitido al juzgado solicitando que suspenda el régimen de visitas han sido desestimados por el magistrado. Amelia también ha pedido amparo a la Fiscalía de Menores y al Defensor del Pueblo Andaluz, que de momento no han respondido a sus peticiones. Por eso, dice, decidió poner en conocimiento de la opinión pública los hechos con el fin de que "alguien me diga qué hacer".

Entretanto, el padre de los niños, que responde a las iniciales J.J.C., acusa a su mujer de inducir a los menores a lanzar estas acusaciones contra él para impedir que vea a sus hijos, y asevera que las acusaciones son "una calumnia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de diciembre de 1998