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XV CONGRESO DEL PCE

Anguita se despide del PCE con una llamada a los comunistas para que defiendan sus valores

El secretario general saliente equipara al PSOE con el PP y descalifica a Tony Blair

Julio Anguita, hasta ayer secretario general del PCE, pidió en el pleno del XV Congreso de este partido, que inició ayer sus trabajos en Madrid, que se mantengan vivos y se reivindiquen los viejos principios comunistas: anticapitalismo, antisistema y la lucha por una sociedad igualitaria. Equiparó en lo político al PSOE y al PP y llamó a rebato a la militancia para recuperar la lucha en la calle. Anguita, en un discurso de más de una hora, descalificó la socialdemocracia y la tercera vía enunciada por el primer ministro británico, Tony Blair. "Es un simple maquillaje del sistema", dijo.

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Por primera vez, en la no tan reciente historia del PCE, un máximo dirigente se marcha de forma natural, sin que de una u otra manera le echen. Julio Anguita había anunciado en el congreso anterior su intención de dejar la secretaría general. Lo menos que se puede decir es que ha cumplido su palabra.Ayer no dedicó a su despedida personal más de media docena de palabras. Su discurso fue, sin embargo, una especie de testamento político en el que, con la excusa de aclarar su informe ante el Congreso, se dedicó a plantear sus recomendaciones y deseos para el futuro del Partido Comunista. Su gran obsesión: demostrar la absoluta vigencia de las ideas comunistas. Para ello, nada mejor que recurrir al pasado. Así que empezó su intervención leyendo un texto de 1956: la declaración del PCE por la reconciliación nacional: "El Partido Comunista sabe que las ideas y soluciones, por muy justas que sean, no se abren camino de la noche a la mañana, simplemente con formularlas. Hace falta luchar por ellas hasta conseguir que ganen la conciencia de las gentes, hasta que maduren las condiciones para que esas ideas o soluciones sean transformadas en realidad".

Y es verdad que el texto comunista sonaba ayer en el salón del Palacio de Congresos sin la más mínima pizca añeja. Anguita mismo se encargó de destacar que estas palabras podían aplicarse hoy como impulso político al partido comunista. Empezó hablando del PCE. Y terminó hablando de lo mismo. En medio, larguísimos análisis sobre la evolución política internacional, sobre la evolución de los comunistas, y sobre la evolución del capitalismo. Él recordó, emocionado, a los que "hoy están aquí y que han sufrido cárcel y torturas". Allí estaba, entre otros, Simón Sánchez Montero, que escuchó interesado las palabras del ex secretario general comunista.

Pero sobre todo, Anguita quiso dedicar al futuro buena parte de su intervención: advertencias y recomendaciones al PCE, a su sucesor, para que el partido sea un referente social y siga teniendo ese carácter de "hilo rojo" de la sociedad, de la propia Izquierda Unida.

IU, un acierto

De IU destacó lo que ésta organización aportaba al PCE y lo que los comunistas, "con sacrificio y esfuerzo", habían aportado a IU. Para Anguita, su creación fue uno de los grandes aciertos del partido. Posiblemente habría que achacarle al informe del secretario general la ausencia de autocríticas. Ni siquiera la hubo cuando habló de las elecciones vascas. Justificó los malos resultados -pérdida de cuatro diputados, de seis que tenían- a la incapacidad de entender el mensaje por parte de los electores. Sólo admitió que se había confiado demasiado en los medios de comunicación.El de ayer era un informe que trataba de marcar camino, de dejar abiertas a quienes le suceden en la dirección del PCE las grandes preguntas, de que los que vienen detrás sean capaces de completar lo que él, en sus diez años de mandato, estima que ha desbrozado.

Los comunistas, les recordó son anticapitalistas, son antisistema y se oponen al orden establecido. Están solos, pero con la razón de su lado. Así deben seguir, reclamó Anguita, y advirtió que ninguna alcaldía, ni ningún sillón valen la renuncia al programa. Porque el programa es, en su opinión, lo que mantiene firme la política de una organización. Muchos de los viejos enemigos del ex secretario general seguían presentes en sus palabras de despedida: "La globalización de la economía, el neoliberalismo, el pensamiento único, la construcción europea".

El último informe de Anguita tuvo mucho de memorial de futuro para los militantes, y cuando habló de otras fuerzas, fundamentalmente del PP y del PSOE, a ambos equiparó en su política. Ambos partidos gestionan, según Julio Anguita, con la idea de acabar con el Estado social, de hacer que el sistema sirva únicamente a sus dueños. "La democracia", dijo, "se ha convertido únicamente en una maquinaria electoral". Anguita, ayer, lo que vino a decir a los comunistas es que sólo ellos quedan para dar "la batalla final".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de diciembre de 1998