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Matan a un jugador de póquer de un tiro en el pecho en un taxi

José Luis Mayor Arroyo, de 57 años, fue asesinado en la noche del pasado miércoles cuando iba a salir de un taxi, en la calle Doctor Esquerdo. Un hombre, que acababa de bajarse de un Renault, le descerrajó un tiro mortal en el pecho tras una breve discusión. Luego, le arrebató una mochila y huyó en un Renault que apareció calcinado horas después. La policía cree que se trató de un ajuste de cuentas ya que la víctima estaba supuestamente relacionada con partidas y juegos de cartas clandestinas.

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La Brigada de Homicidios de la Policía Judicial trataba anoche de localizar al autor del disparo que acabó con la vida de José Luis Mayor. Las primeras investigaciones giran en torno al oscuro círculo de las timbas y partidas de póquer en las que participaba habitualmente la víctima, según fuentes policiales.Mayor y un amigo se subieron a un taxi a las diez de la noche en la confluencia de la calle de Alcalá y la Puerta del Sol. El coche se dirigió hacia el Hotel Colón, en la calle del Doctor Esquerdo. Al final del trayecto sobrevino la tragedia.

José Luis se quedó pagando la carrera mientras su acompañante bajaba del coche. En ese instante, se paró en la calle, en sentido contrario, un Renault Chamade de color blanco. Del coche bajó el conductor, un hombre corpulento de unos 35 años de edad y pelo claro, que se acercó al taxi. Iba vestido con una cazadora y un pantalón oscuro. En tono desafiante se dirigió a José Luis, sentado en el asiento posterior derecho. Ambos discutieron. A continuación, el hombre que estaba en la calle sacó un revólver y disparó a bocajarro contra José Luis, que tenía bajada la ventanilla del taxi.

Una mochila

El homicida arrebató una mochila a su víctima. Luego cruzó la calle y se montó en el Renault Chamade. Otras dos personas le esperaban en el interior del coche.El impacto de la bala sobresaltó a todos las personas que se encontraban en la calle. "Ha sido un asesinato cruel y a sangre fría porque le ha metido el tiro y luego se ha ido con toda naturalidad, el hombre", explicó el camarero de un bar.

El disparó atravesó el corazón de José Luis. El mismo taxista le trasladó rapidamente al hospital Gregorio Marañón, situado a unos 500 metros. El hombre no llegó con vida al hospital. Cuando le sacaron del taxi, en la puerta de las urgencias, ya no respiraba.

El autor del crimen y sus compinches se deshicieron con rapidez del coche en el que escaparon. El Renault Chamade fue hallado horas más tarde en la calle de Arregui y Aruej, del distrito de Vallecas Villa.

El coche y las huellas que dejó el asesino estaban totalmente calcinadas. Según la policía, el automóvil había sido robado días antes.

La víctima llevaba en su poder un carné de identidad falso, según los agentes. Los investigadores también sospechan que la mochila contenía una fuerte cantidad de dinero que ayer no pudieron precisar los agentes. Varios de los testigos del crimen declararon ayer en las dependencias de la Brigada de Policía Judicial de la calle de Pontejos. Al menos, dos personas recordaban la cara del homicida pese a que actuó con rápidez, según comentó ayer un vecino de Doctor Esquerdo.

Mayor y su mujer, que no tenían hijos, vivían desde hace más de 20 años en un piso cercano a la calle de Marques de Corbera en el distrito de Ciudad Líneal.

Discreto y bien vestido

Entre los vecinos del barrio José Luis era considerado un hombre normal y corriente. Nada hacía sospechar su pasión por las timbas y el juego clandestino al que le vincula la policía. Poco hablador, bien vestido y muy discreto, apenas se relacionaba con la gente, según los residentes. "No aparentaba nada extraño", dijo ayer un vecino de la calle que le conocía.Su mujer, en cambio, era más extrovertida. Cada día sacaba a pasear tres veces a su perro. "Ella es una persona bastante maja, pero que tampoco habla demasiado de su vida privada o de las ocupaciones de su marido", comentó una amiga quien añadió: "Lo que es extraño es que le vinculen con partidas clandestinas. Él era un hombre agradable y ella una persona muy cariñosa con todo el mundo". Un amigo de José Luis Mayor confirmó ayer que le gustaba mucho el juego: "Organizaba partidas clandestinas de cartas, sobre todo de pócker, pero el no era un jugador tramposo", relató este hombre que no quisó identificarse. La familia de la víctima no quisó hacer declaraciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de diciembre de 1998

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