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Cerrado desde abril por contaminación el centro de tratamiento de basura de Mataró

El Consorcio para el Tratamiento de Residuos Urbanos del Maresme mantiene clausurada desde abril por contaminación ambiental la sección de fermentación de materia orgánica. El asma detectado en uno de los trabajadores alertó a las autoridades sanitarias de la presencia de un hongo, el Aspergillus, que puede provocar enfermedades. El centro de tratamiento de residuos, que incluye una incineradora, está en Mataró; en el consorcio propietario de las instalaciones están integrados 28 ayuntamientos y el Consejo Comarcal del Maresme. Según confirmó ayer el presidente del consorcio y alcalde de Mataró, Manuel Mas, del PSC, un control médico rutinario de los trabajadores del centro, que gestiona la empresa TRM, SA, desveló que un empleado padecía asma. La mutua que examinó a los trabajadores informó a TRM de la posibilidad de que el detonante de la enfermedad fuese algún contaminante ambiental. Como medida cautelar, la sección de fermentación fue cerrada. Un informe del Consorcio Sanitario de Mataró confirmó el pasado 11 de mayo la presencia del hongo Aspergillus en la sección de fermentación de materia orgánica. La aplicación de la legislación sobre riesgos laborales obligó a TRM a cerrar las instalaciones hasta la eliminación del hongo. La inversión para adecuar la planta de fermentación, que fue construida en 1985 y ampliada en 1994, asciende a 145 millones de pesetas, por lo que el consorcio ha decidido mantener cerrada la sección contaminada. La presencia de este hongo y la clausura de parte de las instalaciones son dos nuevos problemas para el consorcio, que en febrero recibió un informe sanitario desfavorable debido a la contaminación por dioxinas y furanos, generados en la quema de residuos sólidos. El estudio reveló que el nivel de dioxinas y furanos en la sangre de los habitantes había crecido el 25% desde la puesta en funcionamiento de la incineradora, en noviembre de 1994.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de diciembre de 1998