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LA APUESTA POR UN MADRID SUBTERRÁNEO

"Es un proyecto antiguo e inviable porque nadie lo podrá financiar"

Por haber solucionado los problemas de circulación en Florencia, Bolonia, Múnich y Hamburgo, se ha ganado, a su pesar, el título de mago del tráfico. El arquitecto y urbanista alemán Bernhard Winkler, de 69 años, concedió ayer una entrevista telefónica a este periódico desde el despacho de su estudio de arquitectura en Starnberg, cerca de Múnich, en la que opinó sobre el proyecto de autopistas subterráneas presentado por el Ayuntamiento de Madrid."Quitar el tráfico de la superficie y llevarlo bajo tierra es un sueño maravilloso, pero este proyecto me parece completamente inviable y fuera de proporciones", señaló el especialista, después de analizar toda la información relativa al proyecto presentada ayer por el Gobierno municipal y que EL PAÍS le envió por fax. "Según mi experiencia, no hay nadie en el mundo que lo pueda financiar", añadió. Winkler, catedrático jubilado de Gestión Urbanística de la Universidad Técnica de Múnich, recordó que la idea de hacer autovías bajo tierra que terminen en aparcamientos no es nueva. "Si nunca ha sido realizada es porque la relación entre costes y beneficios hace inviable la operación", declaró. "Me parece que el Ayuntamiento de Madrid ha hecho el proyecto sin pensar en cuánto iba a costar, con la idea de que los hipotéticos constructores se encargarán de calcular el coste total", comentó el experto, que actualmente trabaja en dos planes de tráfico para Génova y Roma.

Habla con conocimiento de causa: este urbanista conoció el tráfico madrileño (que definió como "muy agresivo y egoísta") cuando estuvo aquí para dictar un curso de la Complutense en 1990.

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Winkler: "Es falso que no haya impacto ambiental"

VIENE DE LA PÁGINA 1En aquel mismo año, Bernhard Winkler elaboró un informe sobre la situación del tráfico en Madrid por encargo de EL PAÍS. Las medidas concretas del informe, fruto del intenso trabajo de una semana de duración por parte del equipo del experto alemán, fueron apoyadas por el entonces responsable municipal de Circulación y Transportes, Eduardo Larraz (CDS), que en noviembre de 1990 declaró: "Las propuestas de Winkler coinciden en líneas generales con las medidas que está llevando a cabo el equipo municipal". Esas medidas, ya olvidadas, establecían la disminución del número de oficinas en el centro para reducir los desplazamientos casa-trabajo en vehículos; la limitación de coches en el casco histórico, experimentada con éxito en otras ciudades europeas; estacionamientos disuasorios y vigilados en las entradas a la ciudad y perfectamente comunicados con la red de metro; la recuperación de circuitos clave para peatones y la creación de un pasillo de comunicación entre los principales parques de la ciudad.

En la entrevista telefónica de ayer, el mago del tráfico subrayó repetidamente que financiar el nuevo plan de autopistas subterráneas es imposible. "Un aparcamiento subterráneo es la solución más costosa para resolver el problema del tráfico", explicó.

"Mi estudio de arquitectura acaba de ultimar un aparcamiento de 2.000 plazas bajo la plaza principal de Lipsia, en la ex Alemania Oriental. Pero ahí se puede entrar directamente desde la superficie de la plaza. En cambio, este proyecto es muy poco realista, tiene demasiados túneles", añadió.

Además, el experto alemán reveló que no es exacto lo que se lee en la documentación difundida por el Ayuntamiento sobre el nulo impacto medioambiental del proyecto. "El sistema de autopistas subterráneas, así como está concebido, afectará seguramente al medio ambiente", aclaró. "De hecho, el nivel de contaminación atmosférica no disminuirá. La única diferencia es que los gases de los tubos de escape no saldrán directamente a la calle, sino que subirán poco a poco a través del sistema de ventilación. Pero la cantidad de las emisiones es la misma", concluyó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de noviembre de 1998

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