Los socialistas afirman que sólo estarán en el Gobierno de Ibarretxe si el PNV se aleja de Euskal Herritarrok

Los socialistas sólo entrarán en el Gobierno del próximo lehendakari, Juan José Ibarretxe, si de la manera más fehaciente posible tienen la seguridad de que el PNV no va a ir del brazo de Euskal Herritarrok (EH) y no envuelve su política de futuro en los planteamientos independentistas de la Declaración de Lizarra. Ésta es la principal conclusión de la reunión que ayer celebró la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE. Este órgano de dirección dejó claro que la decisión de entrar o no en el nuevo Gabinete vasco "será compartida" con la dirección de los socialistas vascos.

El PSOE evitará de momento utilizar un tono de ultimátum al dirigirse al PNV, al comprender que no puede separarse bruscamente de los compromisos de la Declaración de Lizarra, suscrita por PNV, HB, EA e IU. Eso sí, el PSOE advierte a los peneuvistas de que si quieren su colaboración deben crear "el marco político adecuado".

La dirección del PSOE dedicó ayer mucho tiempo a analizar las posibilidades que se abren para la formación de un Gobierno vasco con su participación. Si no se pusieran exigentes, es seguro que el pacto podría estar ya hecho a la vista de la disposición que evidencia el candidato peneuvista Juan José Ibarretxe. Pero antes deben conjugar "coherencia con responsabilidad", según enunció ayer el portavoz del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba.

"De entrada, no"

La coherencia tiene que ver con los motivos que llevaron precisamente al PSE a abandonar hace seis meses el Gobierno vasco. Sus indicios de que los peneuvistas iban estrechando relaciones con HB se confirmaron cuando PNV, EA y HB aprobaron en el Parlamento de Vitoria una resolución con la reivindicación del derecho a la autodeterminación de Euskadi. Después de eso, las relaciones entre el PSE y el PNV han sido más que agrias y virulentas, acusando los primeros a los nacionalistas de estar preparando un "frente nacionalista": el que se deriva de la Declaración de Lizarra, que, además, fue el marco político del que se sirvió ETA para anunciar su tregua indefinida.Con estos antecedentes, a los socialistas les resulta muy difícil ir de buena gana a un Gobierno con el PNV. "De entrada, no", decía ayer un miembro de la Ejecutiva Federal. Ahora bien, "es al PNV al que corresponde crear el marco político adecuado para que los socialistas entremos en ese Gobierno", dijo Pérez Rubalcaba.

En el PSOE son mayoría quienes preferirían no estar en ese Ejecutivo y esperar a las elecciones municipales de junio de 1999. Ésta sería la solución más fácil políticamente, ya que durante estos meses los socialistas podrían estar haciendo oposición al PNV, algo que les resultaría más complicado si entraran ahora en el Gobierno. Además, si aceptaran sentarse en el nuevo Gobierno vasco dejarían al PP en solitario con todo el campo libre para ser el crítico del Gabinete de Ibarretxe. El candidato del PNV a lehendakari reanudó ayer mismo las conversaciones con PSE y EA, las dos opciones que considera más viables para consolidar una mayoría sólida.

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No obstante, el secretario general del PSE, Nicolás Redondo, anticipó, en línea con el discurso de la ejecutiva Federal, que "no son muchas" las posibilidades de llegar a un acuerdo. Aun así, Redondo está dispuesto a explorar antes todos los recovecos que le ofrece el diálogo abierto con Ibarretxe. "Hay que empezar a hablar de las grandes dificultades", apuntó tras acreditarse junto a sus compañeros de grupo como nuevos parlamentarios vascos, informa E. Azumendi.

Mientras, el líder de Eusko Alkartasuna (EA), Carlos Garaikoetxea, siguió en su línea de presionar al PSE para que modifique su actitud respecto a la Declaración de Lizarra.

Sobre la firma

Anabel Díez

Es informadora política y parlamentaria en EL PAÍS desde hace tres décadas, con un paso previo en Radio El País. Es premio Carandell y Josefina Carabias a la cronista parlamentaria que otorgan el Senado y el Congreso, respectivamente. Es presidenta de Asociación de Periodistas Parlamentarios (APP).

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