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Tres de cada cuatro rusos defienden la destitución del presidente Yeltsin

El juicio político que los comunistas y sus aliados han abierto a Yeltsin en el Parlamento ruso no tiene muchas posibilidades de prosperar. Además, la idea de una transición tranquila, que deje al enfermo presidente en el Kremlin (o más bien en su residencia campestre) hasta que termine su mandato en el año 2000 va cobrando cada vez más fuerza. Pero, si el futuro de Yeltsin estuviera en manos del pueblo llano, no le salvaría ni el temor a una transición traumática. Según una encuesta de la Fundación de la Opinión Pública recogida ayer por la agencia Interfax, el 75% de los rusos es partidario de la destitución fulminante del presidente, un porcentaje que incluso aumenta en 10 puntos en las zonas rurales. La mayoría de quienes desean el cese de Yeltsin justifican su opinión en las decisiones tomadas durante el primer mandato, como el bombardeo de la Casa Blanca (sede del Parlamento), en octubre de 1993, y la guerra de Chechenia, en diciembre de 1994. De ambos "crímenes", así como de la ruptura de la Unión Soviética, es juzgado actualmente por los diputados.

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