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ELECCIONES EN EL PAÍS VASCO

Los vascos deciden hoy quién gestionará la paz

La relación de fuerzas entre nacionalistas y no nacionalistas marcará el rumbo del País Vasco

Lo que hoy digan las urnas será decisivo para el futuro del País Vasco, ya confirmen el ascenso o el descenso de los nacionalistas o del PP o el PSOE. Un total de 1.821.456 votantes, 72.206 más que en las elecciones de 1994, están convocados para elegir a los 75 diputados que formarán el sexto Parlamento autonómico desde la democracia en España. El Gobierno que surja será el llamado a gestionar la paz. La campaña electoral ha estado marcada por la tregua indefinida decretada por la banda terrorista ETA, que ayer incidía de nuevo en el panorama electoral al anunciar en la televisión británica que la tregua es "firme" y "seria" y que no pedirá perdón por sus 800 asesinatos.

Más de 1,8 millones de vascos están convocados hoy a las urnas para decidir los 75 escaños del Parlamento regional en las elecciones autonómicas más apasionantes de su historia y las primeras realizadas con un cese del terrorismo por parte de ETA. El Gobierno resultante tendrá que participar desde Euskadi en el incipiente proceso de paz y decidirá el rumbo político vasco ante la encrucijada planteada por el nacionalismo.Los nacionalistas, con el PNV a la cabeza y el respaldo de Izquierda Unida (IU), han abierto una nueva vía alternativa al Estatuto de Gernika, marco de la autonomía vasca, con la suscripción de la Declaración de Estella, el colchón político en el que se ha amparado la tregua de ETA. El programa de Estella desborda el marco estatutario actual, punto de encuentro de los nacionalistas y no nacionalistas desde el arranque del autogobierno vasco en octubre de 1979.

Con estos ingredientes políticos, PP y PSOE están convencidos de que hoy se juega en las urnas el futuro inmediato de Euskadi. Ambos partidos temen que un ascenso del voto nacionalista, y especialmente del PNV -el bloque nacionalista representa hoy 41 escaños frente a 34 del otro bloque -, anime al partido de Xabier Arzalluz a formar un Gobierno de signo monocolor con Eusko Alkartasuna (EA) y con apoyos parlamentarios de Euskal Herritarrok (EH) e incluso IU.

Declaración de Estella

Un Gobierno de este cariz, que rompería el pluralismo gobernante en Euskadi desde 1987 -el tripartito entre PNV, EA y PSOE-, daría rienda suelta a la Declaración de Estella, del 12 de septiembre de 1998, lo que desbordaría el Estatuto y abriría el debate sobre una posible autodeterminación del País Vasco.Los temores de PP y PSOE no han disminuido tras la campaña electoral, porque el PNV no ha desvelado sus planes definitivos a la espera de los resultados que logre hoy. Esto sí lo han hecho los otros dos partidos nacionalistas -EH y EA-, que se han definido por el ejercicio de la autodeterminación.

PP y PSOE coinciden también en que una caída del voto nacionalista, sobre todo del PNV, impedirá la realización de estos planes. Obligará a ese partido a formar un Gobierno plural con uno de los dos grupos no nacionalistas, y reducirá el margen de maniobra para la alternativa que representa la Declaración de Estella.

La campaña electoral sí ha despejado una incógnita. Si se cree al portavoz de EH, Arnaldo Otegi, ETA no romperá la tregua porque los resultados sean desfavorables para el bloque nacionalista y el PNV se vea obligado a formar Gobierno con los partidos nacionales. Para EH lo único que cuenta es el compromiso a largo plazo con la Declaración de Estella.

El PNV, el partido que previsiblemente gane hoy como viene sucediendo desde que arrancó el proceso autonómico con los comicios de 1980, plantea estas elecciones en términos distintos, desde la raíz, al del PP y PSOE. "No es un referéndum sobre el Estatuto", han manifestado sus dirigentes durante toda la campaña como réplica a los dos partidos nacionales. El partido de Arzalluz separa la formación de Gobierno del proceso político que consolide la pacificación, y apuesta porque sea cual sea el Ejecutivo que salga hoy de las urnas seguirá el proceso abierto en Estella.

La indefinición de ese partido durante la campaña tiene mucho que ver con el debate interno que hay en sus filas. La mayoría guipuzcoana apuesta por un Gobierno de signo monocolor que impulse la Declaración de Estella en la dirección de un autogobierno superador del Estatuto, tratando de integrar a los partidos nacionales.

Pero la mayoría vizcaína, y su candidato Juan José Ibarretxe, está por el Gobierno plural con el PSOE o, alternativamente, con el PP, sin renunciar a una mesa de partidos de ámbito vasco, sin exclusiones, que convocaría el nuevo lehendakari y abordaría el "problema político vasco que sigue pendiente, exista o no ETA".

Será Arzalluz quien finalmente incline la balanza. Para ello será decisivo, antes que nada, lo que hoy digan las urnas: el ascenso o descenso del PP y PSOE o el de los nacionalistas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de octubre de 1998