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Los rectores de las universidades públicas recelan de la apertura de dos nuevos campus privados

Los rectores de las universidades públicas madrileñas no ven con buenos ojos, en principio, la creación de dos nuevos centros privados en la región, los denominados Tecnología y Empresa y Universidad a Distancia Miguel de Cervantes. Los dos proyectos se presentaron ayer en sociedad durante la primera sesión del Consejo de Universidades de Madrid. Sin embargo, la primera impresión que causaron no fue muy positiva. Los rectores públicos se confesaron preocupados por la expansión de la enseñanza superior privada en Madrid, a su juicio sin las mejores garantías académicas.

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La sesión de ayer sólo supuso, en cualquier caso, una primera toma de contacto en la que se escucharon opiniones "a título personal", según coincidieron en señalar varios de los asistentes a la reunión. A partir de ahora, la denominada Comisión de Planificación y Coordinación Universitaria tendrá que elaborar un dictamen, en un plazo no superior al mes y medio, sobre los proyectos que han presentado las que aspiran a ser la séptima y octava universidades privadas de la Comunidad de Madrid. Esa comisión está integrada por el consejero de Educación,Gustavo Villapalos; su viceconsejero, dos directores generales, tres miembros elegidos por el propio consejero, los rectores de las seis universidades públicas y los presidentes de sus seis consejos sociales. En función de esa composición, las autoridades académicas públicas disponen, en caso de coordinar sus posturas, de un gran poder decisorio.

El informe que salga de la Comisión de Planificación y Coordinación es preceptivo, pero no vinculante. Ello quiere decir que, en un caso extremo, la Cámara regional podría aprobar la creación de un centro universitario en contra de la opinión de la citada comisión.

Sin experiencia

Los rectores públicos están convencidos de que ya no hay hueco en Madrid para más universidades, dado que la oferta de plazas ha crecido año tras año -la Rey Juan Carlos nació en 1996 y un nuevo campus privado, el Camilo José Cela, está a punto de arrancar-, mientras que la demanda es cada vez menor como consecuencia de la caída demográfica. Además, las máximas autoridades académicas recelan de la solvencia de los promotores, puesto que, en ambos casos, carecen de experiencia en el terreno universitario. En concreto, la Universidad Tecnología y Empresa está impulsada por el equipo empresarial del Nuevo Centro, un colegio privado situado entre los distritos de Carabanchel y Villaverde. Su propuesta para la enseñanza superior apunta a tres direcciones: Empresariales, ingenierías técnicas y las carreras vinculadas a Ciencias de la Salud (medicina, odontología, fisioterapia y enfermería). Fuentes de la Consejería de Educación vaticinaron ayer que, aun en el supuesto de que este proyecto universitario saliera adelante, la titulación de medicina no se autorizaría en ningún caso, puesto que el sistema sanitario no tiene recursos para absorber nuevos alumnos.

En cuanto a la Miguel de Cervantes, el director general de Universidades, Vicente Ortega, la calificó como "un intento de reproducir el modelo de la Universitat Oberta de Catalunya", que funciona con cierto éxito en esa región. Sus impulsores son la firma CCC, muy conocida (y publicitada) en el campo de la enseñanza no reglada a distancia. El consejero Gustavo Villapalos, se mostró ayer cauto a la hora de valorar la propuesta de estas dos universidades en proyecto, pero dejó traslucir que no les esperaba un camino sencillo. "En general, el criterio es que haya un equilibrio entre oferta [de plazas] y demanda [de estudiantes]. Saturar la oferta sería negativo", apuntó en su doble condición de ministro regional y presidente del recién constituido Consejo de Universidades. Más adelante precisó: "Lo cierto es que ya se ha reducido significativamente el número de alumnos que se quedan fuera del sistema". En 1995, los estudiantes que no tenían plaza en los campus públicos rondaban los 15.000, mientras que para este curso se ha reducido esa cifra a poco más de 6.000.

Según corroboraron varios de los asistentes a la reunión, uno de los rectores de la universidad privada tomó la palabra para pedir que no se les meta a todos "en el mismo saco" y reivindicó para la iniciativa empresarial el "derecho a fracasar".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de octubre de 1998

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