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GENTE

FELICIDAD Y AMARGURA

El ex matador de toros Andrés Hernando ha vivido en las últimas horas uno de los momentos más felices de su vida, aunque le han durado muy poco debido al empeoramiento de la salud de su hijo Gonzalo Hernando Aboín, que aún sufre las consecuencias de una caída mientras toreaba en Cantalejo (Segovia), el pasado 17 de agosto, su primera novillada con picadores, junto a El Juli y a Chomón Ortega. Arropado por un grupo de amigos, Andrés Hernando recibió emocionado un óleo pintado hace 35 años por el artista Lope Tablada de Diego, que simboliza la figura de este torero nacido en la localidad segoviana de La Velilla, antes de efectuar el paseíllo antes de la lidia. El cuadro, con unas dimensiones de 2,20 por 1,80 metros, pintado en 1963, ha sido rescatado de un desván por los hijos del pintor, Rosa y Lope Tablada Martín, quienes han entendido que el mejor destinatario de la obra pictórica era su protagonista. Sin embargo, Andrés Hernando, pasó de la miel a la hiel en momentos pues, ayer por la mañana, junto con su esposa Sonsoles Aboín, ganadera de toros bravos, permaneció al lado de Gonzalo, que tuvo que ser ingresado de urgencia en el hospital Gregorio Marañón, de Madrid, por una recaída en la lesión medular que sufrió tras la rotura de dos vertebras en su fatídico estreno con picadores.- ,

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de septiembre de 1998