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TREGUA DE ETA

Arzalluz responde a Aznar que el pueblo vasco "no cabe en esta Constitución"

El presidente del PNV, Xabier Arzalluz replicó ayer a José María Aznar, ante más de 100.000 afiliados y simpatizantes, y junto a una nutrida representación de dirigentes nacionalistas del resto de España, que "el pueblo vasco no cabe en esta Constitución". Arzalluz respondía así al presidente del Gobierno central, quien la víspera había asegurado en San Sebastián que la paz cabe perfectamente en la actual Carta Magna. Arzalluz visitará mañana La Moncloa, pero, en lo que puede ser un adelanto de la posición que mantendrá en la reunión, anticipó que "ni siquiera en la disposición adicional -que abre una puerta para actualizar los derechos históricos- hay marco para nuestro cuadro". Recordando la Declaración de Barcelona, aseguró que los nacionalistas no aceptan "ni ésta ni otra Constitución que no respete la voluntad de los vascos".

Era momento de discursos, porque los nacionalistas vascos celebraban en Vitoria el día del partido. Sin embargo, fue uno de los más cortos que se le recuerdan al presidente del PNV en esta fiesta. El viento, que el sábado estuvo a punto de desmontar la escenografía preparada para la ocasión, no tuvo demasiados problemas para extender por las campas de Salburua las pocas, aunque esta vez transparentes, palabras de Arzalluz. "Soy un perro viejo", se definió, para reforzar su experiencia frente a la juventud del candidato a lehendakari, Juan José Ibarretxe, y acto seguido guardó un profundo silencio sobre la política de pacificación.No tocaba hablar de ese asunto. Arzalluz se limitó a pedir a ETA que deje definitivamente las armas para que sea posible un trabajo conjunto entre todos los nacionalistas y que controle a los radicales. Su discurso lo orientó a exponer la apuesta de futuro del PNV: la de propiciar una reforma del Estado, tal y como se puso de manifiesto en la Declaración de Barcelona. Ése fue el hilo argumental de los tres oradores: El lehendakari, José Antonio Ardanza; el candidato a sucederle, Juan José Ibarretxe, y el presidente del PNV.

Arzalluz comenzó con buenas palabras para José María Aznar, pero acabó rebatiendo su discurso. "No sé si la paz cabe en la Constitución -como había dicho Aznar el sábado en San Sebastián-, pero este pueblo no cabe en ella y los nacionalistas no la aceptaremos", auguró, "mientras no respete la voluntad de los vascos para con su futuro". "Hoy por hoy, como nacionalistas vascos, no aceptamos ninguna Constitución, ni ésta ni otra, en la que el pueblo vasco no pueda elegir estar o no estar, o cómo estar en esa Constitución", enfatizó. El Ejército y la paz

En ese momento recordó que junto a él compartían tribuna representantes de los partidos nacionalistas firmantes de la Declaración de Barcelona, como CiU y BNG, que tampoco están de acuerdo con la Carta Magna, primero porque el artículo 8 dice que el "Ejercito es la garantía de la unidad territorial, y ésas no son palabras de paz", y además porque no contempla la posibilidad de que las nacionalidades decidan sobre su propio futuro. "El cañón es la última razón de la Constitución", subrayó, "y eso no dice mucho en favor de la paz".

Como dejando caer el contenido que puede tener su reunión en La Moncloa, la octava en lo que va de legislatura entre los dos máximos dirigentes del PNV y del Gobierno, Arzalluz insistió en que la Constitución es un problema a resolver ya que ni siquiera la puerta de los derechos históricos que abre la disposición adicional "es un marco suficiente para nuestro cuadro".

Pero así como su mensaje lo hizo llegar antes del día fijado, la respuesta le vino igualmente por anticipado. El presidente del PP en el País Vasco, Carlos Iturgaiz, retó a Arzalluz a que se decida ya sobre "si quiere estar en el marco de la Constitución y del Estatuto o si quiere ir a la ley de la selva". "Que diga qué compromisos tienen con ETA, hacia dónde quieren dirigir el País Vasco. Si quieren hacer un camino de soberanía y de autodeterminación. El PNV se ha quitado la careta", enfatizó Iturgaiz.

Poco antes, el ex ministro socialista Juan Alberto Belloch se había mostrado de acuerdo, en general, con la intervención de Aznar en San Sebastián, en el sentido de que sólo la Constitución garantiza una paz "digna". Lo contrario que Izquierda Unida y que el líder de EA. Carlos Garaikoetxea respondió a Aznar afirmando que la Constitución tiene la misma "trampa" que la impuesta por el general Espartero y que acabó con buena parte de los fueros vascos. El coordinador general de IU en el País Vasco, Javier Madrazo, coincidió de pleno con Arzalluz: "La mayoría del pueblo vasco no se identifica con esta Constitución".

"González piensa como un serbio"

El presidente del PNV, en cualquier caso, quiso dejar claro a Aznar que "no olvide que hay un problema", y que al margen de que se consiga la paz definitiva, "este país ha tenido siempre ese problema: la Constitución". De su discurso tampoco excluyó a Felipe González, quien el sábado había manifestado en Lisboa su temor a que la "segunda transición" vaya camino, no de Bruselas, sino de Tirana y Sarajevo", "Felipe González piensa como un serbio", espetó Arzalluz. El lehendakari José Antonio Ardanza dio el testigo a Juan José Ibarretxe, el nuevo candidato del PNV, y volvió a pedir que se abra un diálogo para, desde la pluralidad, construir una nueva Euskadi "libre, democrática y en paz, que tenga en sus manos el derecho de decidir por sí misma su futuro".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de septiembre de 1998

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