Crítica:Crítica
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Hablar para decir algo

A veces, una televisión pública hace lo que se espera de ella. Es decir, olvidarse de competir por la audiencia y ofrecer programas culturalmente válidos y periodísticamente útiles. Este extraño fenómeno paranormal pudo verse la noche del jueves, cuando La 2 de TVE emitió un escalofriante Documentos TV (dedicado a una red de indeseables británicos adictos a la pedofilia) y el primer capítulo del regreso a la pequeña pantalla de José Luis Balbín, con un programa de entrevistas titulado Las claves.A diferencia de La clave, de hace años, no hay película que centre el debate. Tampoco hay un grupo variopinto de expertos en algo, sino un solo invitado que, a lo largo de una hora, tiene la oportunidad de explicar ampliamente su vida y milagros. Inauguró el espacio Mijaíl Gorbachov, a quien Balbín preguntó todo lo preguntable con gran cordialidad y sin su mítica pipa. Entrevistador y entrevistado conversaron con toda la naturalidad que puede esperarse cuando dos personas hablan en diferentes idiomas. Sin duda, Las claves mejorará cuando Balbín y su invitado hablen el mismo idioma; pero no estaría mal replantearse el tema de la traducción. Si el programa fuera en directo, habría que conformarse con la balbuceante traducción simultánea, pero teniendo en cuenta que estaba grabado y editado, ¿tanto habría costado rehacer las traducciones para que el discurso de Gorbachov quedara más comprensible? Si se supera este escollo y los invitados dan la talla, Las claves puede ser un espacio tan interesante como necesario en estos tiempos tan dados a fomentar el espectáculo a cualquier precio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 25 de septiembre de 1998.

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