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La Comunidad pretende levantar 12 rascacielos en la 'nueva Castellana'

Un núcleo de 12 rascacielos y edificios singulares coronará los dos kilómetros que se va a prolongar el paseo de la Castellana (desde la plaza de Castilla hasta la M-40). Ése es, al menos, el proyecto del consejero de Obras Públicas, Luis Eduardo Cortés, presidente del consorcio que dirige este macroproyecto, denominado Operación Chamartín. Cortés, que asumió el cargo hace sólo dos semanas, quiere trasladar la próxima semana este proyecto al alcalde, quien ha mostrado sus reticencias a los rascacielos.

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El Gobierno regional va a apostar por que el Madrid del siglo XXI tenga una estética atrevida y piensa aprovechar para ello la operación urbanística de mayor calado de la capital: el enterramiento de la estación de Chamartín, que divide en dos el distrito, y la prolongación de la Castellana hasta la M-40, que está previsto realizar con las plusvalías que genere la recalificación de los terrenos de Renfe. El proyecto, puesto en marcha en 1993 por Renfe y Argentaria a través de la empresa Duch (Desarrollo Urbanístico Chamartín), no incluye hasta ahora construcciones de gran altura ni edificios singulares, a pesar de que Ricardo Bofill, contratado por Duch para diseñar el proyecto, abogó desde un principio por crear al norte de la capital un centro financiero con grandes rascacielos. El arquitecto catalán, que se ha pasado cinco años paseando sus planos y documentos por los despachos de los políticos, se encontró, en un principio, con el rechazo del alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano, a los edificios muy altos.Pero la situación ha cambiado tras asumir la Comunidad la presidencia del consorcio público creado con representación de las tres administraciones (regional, local y central) para el control y seguimiento de la Operación Chamartín.

El consejero Luis Eduardo Cortés se marcó como objetivo en su toma de posesión como presidente del consorcio, el día 7, acelerar los trabajos, y está en ello. En apenas dos semanas se ha visto en dos ocasiones con Ricardo Bofill y ha convocado al consejo general del consorcio para conocer el proyecto de Renfe. Tras estas reuniones, Cortés se mostró contundente: "En Madrid hay que hacer cosas valientes como se hacen en Berlín, París o Londres. Cosas que valgan la pena y perduren en el tiempo; 10 o 12 grandes edificios que se repartirán, mediante concurso, entre los grandes arquitectos del mundo".

Viviendas y oficinas

"Ruiz Gallardón está muy ilusionado, y al alcalde, si se le proponen cosas bonitas y sensatas, le gustan. Yo quiero hacerlo muy de la mano del alcalde y reunirme con él y que me diga si le gusta o no", afirma Cortés, tras matizar: "Se va a ir a edificios altos como las torres de KIO", anticipándose a las reticencias del regidor con respecto a los rascacielos.El consejero autonómico concluye: "Ojalá pudiéramos tener 10 o 12 edificios singulares de calidad; a mí no me cabe en la cabeza que por afinar más en la peseta se hagan edificios de baja calidad".

El proyecto presentado por Bofill en junio incluye una altura máxima de 12 plantas. El porcentaje de edificabilidad máxima autorizado para esa zona permite construir 1.836.000 metros cuadrados, de los que el 70% son para viviendas de precio libre (13.000 pisos). Renfe y Argentaria se mostraron ayer cautos con el proyecto de la Comunidad. "Argentaria no se puede pronunciar porque está a la espera de que el consorcio adopte las decisiones sobre infraestructuras y la ordenación urbanística del área", afirmó un portavoz de la entidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de septiembre de 1998

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