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Pamplona oficia un descafeinado duelo entre Cacho y Estévez

La zancada elástica de Reyes Estévez y el correr entrecortado de Fermín Cacho coinciden mañana en Pamplona por vez primera desde la final del campeonato de Europa de 1.500 metros, celebrado en Budapest el pasado mes de agosto. La cita (VII Milla Urbana Navarra), que animará a los morbosos, decepcionará a los puristas: de imponerse, Cacho no se cobrará una auténtica revancha sobre el catalán, campeón europeo, más centrado en gestionar sin excesos su prometedora carrera que en atender rencillas de sucesión. Estévez, de 22 años , asusta por su facilidad: su clase le permite correr de forma anárquica (ahora a cola del grupo, luego en cabeza, vuelta atrás...) en la prueba de la estrategia, todo lo contrario de un Fermín Cacho acostumbrado a suplir con inteligencia sus (supuestas) carencias físicas. Campeón de Europa junior en San Sebastián (1993), promesa y absoluto, el barcelonés empieza a desmarcarse de las críticas que escuchó en 1996, su peor temporada: la pereza le podía a la hora de entrenar. Una debilidad pasajera, a tenor de lo expuesto ayer en Pamplona: "El único secreto para llegar a ser muy bueno es entrenar" declaró. Por clase y juventud se pueden esperar de él nuevas medallas (en el Mundial de 1999 o en los Juegos del 2000) y grandes marcas: sus 3.30.87 suponen la mejor marca europea del año así como el récord europeo sub-23. Esta tarde, pasea su estilo en la Milla de Berango.

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