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La electrificación de Tabarca desahuciará la central solar construida en la isla en 1988

El Ayuntamiento de Alicante, la Generalitat e Iberdrola han alcanzado un acuerdo para dotar a la isla de Tabarca de las instalaciones necesarias para recibir suministro eléctrico desde la Península mediante un cable submarino. Se paliará así, con una inversión de 135 millones de pesetas, una de las viejas reivindicaciones de los 30 habitantes permanentes de la isla. Sin embargo, la electrificación condena a la obsolescencia a la central solar fotovoltaica allí construida en 1988, planta que nunca ha funcionado a pleno rendimiento.

El convenio suscrito prevé también conectar la isla, la única permanentemente habitada de la Comunidad Valenciana, mediante fibra óptica, que permitirá mejorar las telecomunicaciones con la costa alicantina. Todo está listo. Desde Industria apuntan que si no se empezó en junio es porque la temporada turística implica un gran incremento del tráfico marítimo en los siete kilómetros que separan la isla del litoral de Santa Pola, lo que dificultaría la instalación del cable submarino, que requiere la actuación de buzos especializados. Por eso, la primera fase, con cargo a este ejercicio presupuestario, empezará en octubre. Además de la adquisición del cable submarino (italiano), la fibra óptica, las terminales y los empalmes, se prevé construir antes de final de año la central de transformación en la isla, la zanja subterránea que alimentará a esta planta y una celda en Santa Pola proyectada para una potencia de 20 kilovátios. Según la Consejería de Empleo, Industria y Comercio, el Consell aportará al proyecto 135 millones de pesetas, de los que 95 quedarán incluidos en el ejercicio presupuestario de 1988. Tabarca tendrá un servicio normal de energía 24 horas al día antes de fin de 1999. El alcalde de Alicante, Luis Díaz Alperi, del PP, firmó ayer el convenio. El concejal responsable del área de Tabarca, José Carlos Rovira, informó que la Generalitat ratificará el acuerdo el próximo lunes y precisó que la electricidad llegará a la isla por el mismo conducto que abastece de agua potable a Tabarca, por lo que apenas implica impacto ambiental. Desde Industria apuntan que para minimizar sus efectos se encargó un estudio a la Universidad de Alicante y que ya cuentan con todos los permisos de las consejerías de Obras Públicas y de Medio Ambiente, de la Demarcación de Costas y del Ministerio de Fomento. Sin embargo, la llegada de la electricidad implicará el desahucio de la central solar instalada hace apenas una década. Una planta financiada por la Unión Europea, instalada por AEG, dotada con 2.466 módulos fotovoltáicos y proyectada con una potencia eléctrica de 100 kilovatios. Rovira señaló que las placas eran de primera generación (antiguas) y no llegaron a funcionar nunca. "Podrían servir como una ayuda, para reducir el consumo", dijo. El edil recordó que durante agosto unas 2.000 personas visitan diariamente la isla, con lo que el consumo que generan los restaurantes y comercios se dispara y los generadores no son suficientes para atender las necesidades de los usuarios. Además atacó duramente a los ecologistas que han criticado el proyecto de electrificación. "Están enloquecidos, no piensan en los habitantes de la isla, se limitan a pasar un día allí y lo que pretenden es que vivan como en el siglo XVIII", señaló. Gloria Ruso, una isleña que regenta un restaurante, aseguró ayer que las placas solares solamente funcionaron de manera parcial durante unos meses. "Al principio las utilizábamos por la mañana y a media tarde teníamos que conectar el grupo electrógeno, pero en Semana Santa, cuando empezó a venir gente dejaron de funcionar", señaló. La vivienda de Ruso, como la del resto de habitantes de Tabarca, está conectada a un generador que abastece de electricidad a toda la isla. "Ahora tenemos luz de noche y de día, porque este verano trajeron un grupo más grande y todavía está aquí", comentó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de septiembre de 1998

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