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Familiares de las víctimas identifican los cadáveres

Nueva York / Ginebra

Swissair está trasladando desde Nueva York y Ginebra hasta la localidad costera de Peggy"s Cove, junto a cuyas aguas se estrelló el miércoles el avión procedente de Nueva York, a los familiares de las víctimas para que puedan presenciar las labores de rescate e identificar los cadáveres.Pero esta última tarea está resultando "espeluznante", según declaró un guardacostas canadiense, puesto que muchos cuerpos están desmembrados. La mayoría de los cuerpos permanecen atrapados en el fuselaje, a unos 40 metros de profundidad, según los investigadores.

La aerolínea suiza, una de las más prestigiosas y seguras del mundo, ha ofrecido 20.000 dólares (unos tres millones de pesetas) a los familiares de cada una de las víctimas para cubrir gastos inmediatos, sin perjuicio de reclamaciones futuras. La provincia de Nueva Escocia también asumirá parte de esos gastos. El pasaje incluía a varios funcionarios de la ONU, los expertos en sida Jonathan Mann y su esposa, Mary Lou Clements, un ex vicepresidente de The New York Times y un hijo del boxeador Jake La Motta.

Después de 24 horas de rastreo a bordo de barcos de la guardia costera y pescadores de la zona, ayer llegó a Peggy"s Cove un submarino canadiense para iniciar el proceso de recuperación del fuselaje y otros restos del fondo del mar.

La compañía, sin pistas

La compañía Swissair dijo ayer que no dispone de ningún dato que le permita conocer con exactitud la causa del accidente y repitió que no existe razón para cancelar los vuelos del mismo tipo de avión, MD-11.El presidente de la compañía que engloba a Swissair, Philippe Bruggisser, declaró en una rueda de prensa que la empresa "no puede ni quiere hacer conjeturas sobre el origen del denso humo del que el piloto informó poco antes del accidente". "Debemos esperar a recuperar las cajas negras que registran las conversaciones en la cabina y los datos del vuelo durante los treinta minutos anteriores al accidente", añadió Bruggisser.

Según la compañía suiza, el 6 de marzo del año pasado, técnicos de la empresa realizaron una modificación pedida por el contructor para mejorar la seguridad de un grupo de cables situados en la parte posterior de la cabina del piloto que podían chocar entre sí por las vibraciones del momento del despegue y del aterrizaje.

Bruggisser explicó que de los 70 cadáveres recuperados, algunos llevaban chaleco salvavidas y otros no. A falta de datos más concretos, la prensa suiza opina que la hipótesis número uno es un posible cortocircuito.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de septiembre de 1998