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Al líder de "Edelweiss" lo mató un amigo suyo de 18 años

Un joven ibicenco de 18 años, Joan M. G., delincuente habitual y conocido chapero, según la policía, fue detenido en la madrugada de ayer como supuesto autor del asesinato del líder de la secta Edelweiss, Eduardo González Arenas, Eddie, que murió degollado el pasado martes en una céntrica calle de Santa Eulàlia (Ibiza).El presunto agresor seccionó la yugular de Eddie, de acuerdo con los primeros resultados de la autopsia. El crimen se cometió en plena calle la tarde del martes pasado y ante numerosos testigos. El autor del homicidio arrojó después el arma a un río y se refugió en un bar donde fue localizado por la policía pocas horas después.

Joan M. G. y Eddie mantenían una antigua relación sentimental, según las fuentes consultadas por este periódico, marcada por sentimientos de amor y odio. Hace un año, el presunto asesino había denunciado al líder de la secta Edelweiss ante la Guardia Civil por supuestos abusos sexuales. Pocos días después retiró su acusación, aunque se vengó rajando las cuatro ruedas del vehículo de Eddie, según los testimonios aportados por fuentes cercanas a la investigación del suceso.

"Un joven encantador"

El joven ibicenco confesó su crimen inmediatamente después de ser detenido en un bar del casco antiguo de Santa Eulàlia. Presa de un estado de gran excitación se ofreció para acompañar a los policías hasta el lugar donde había arrojado el cuchillo, el cauce de un río seco de la localidad.Joan M. G. era muy conocido en Ibiza por sus actividades delictivas "de poca monta", según la policía, y sus incursiones en el mundo de la prostitución masculina. Durante un tiempo vivió en Can Capellà, la casa del cura de Santa Eulàlia, que daba cobijo a chicos con problemas de drogas y adaptación social. "Era un joven encantador y muy educado; conocía a Eddie porque frecuentaba el pub Sa Gabiá (La Jaula), explicó ayer el alcalde de Santa Eulàlia, Vicente Guasch.

El violento crimen provocó una gran conmoción en Ibiza y ayer las conjeturas sobre el móvil eran diversas en el lugar de los hechos. Algunos testigos afirman que el agresor y la víctima habían compartido unos refrescos en la terraza de la heladería con una tercera persona. Eddie murió desangrado mientras se dirigía a un centro médico. La delegación del Gobierno coordinó las labores de búsqueda y captura del presunto asesino, tarea en la que participaron unas 50 personas. Cinco horas después, a la 1.30 horas de la madrugada de ayer, Joan M. G. era detenido.

El líder de la secta Edelweiss, de 46 años, murió cuando disfrutaba de la libertad condicional tras ser condenado a 168 años de cárcel por 28 delitos de corrupción de menores. Vivía en Ibiza,era propietario de un pub y mantenía relaciones con jóvenes chaperos de la localidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de septiembre de 1998