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El riesgo mortal varía de 1 a 20 en los hospitales franceses

La opinión popular siempre lo ha dicho y ahora un estudio estadístico lo demuestra. Los franceses tienen que andarse con tiento antes de entrar al quirófano. Si pueden, les conviene elegir. La revista Sciences et Avenir ha analizado los resultados de 512 hospitales a partir de cuatro actividades quirúrgicas frecuentes: la ortopedia, la urología, la cirugía cardíaca y la digestiva. En el estudio se han analizado un total de ocho millones de intervenciones quirúrgicas.Para calificar -de 0 a 20- la publicación se ha servido de tres parámetros: el número de pacientes que acude al centro hospitalario a pesar de vivir lejos de él; la actividad de un servicio y su índice de mortalidad, corregido teniendo en cuenta la edad de las personas intervenidas. El resultado es apabullante tal y como explican los autores, para quienes "el riesgo de morir aumenta de 1 a 20 entre hospitales que pueden estar a unos pocos kilómetros de distancia". Se critica que se mantengan abiertos "servicios de cirugía en los que apenas se opera" y también que los hospitales universitarios "permitan operar a cirujanos con poquísimo entrenamiento".

París y Lyon, por razones distintas, quedan fuera del estudio, aunque las de París no son demasiado tranquilizadoras, pues se trata de ocultar que "estamos ante un grupo de hospitales demasiado numerosos y con servicios a menudo poco activos", pero la centralización permite ocultar el disparate y a algunos disponer de más medios.

Para quienes sufren del corazón, lo mejor es no acercarse a los quirófanos de Brest, Reims, Poitiers, Amiens o Niza, mientras que los marselleses, estrasburgueses o bordeleses pueden confiar en sus médicos y hospitales. Si su problema es una cadera en mal estado en Landernau, Forbach, Saint Jean de Maurienne, Carpentras, Saint Jean d"Angely o Wissembourg es muy probable heredar una cojera eterna.

En urología la palma negativa recae sobre Dinan y Noyon mientras que los especialistas del instestino menos reputados se concentran en Meru, La Reole y Loudun.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de septiembre de 1998