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Hinchables

Resulta curioso comprobar como los bañistas que acuden a la playa andando no reparan esfuerzos en trasladar enormes hinchables que hacen las delicias de los más pequeños. Pulpos rojos, tiburones verdes y cocodrillos amarillos, además de las típicas barquitas naranjas o negras son algunos de los muchos elementos que los padres afanosos portan sobre sus cabezas hasta la llegada a la arena. No es que el camino a recorrer desde los campings hasta la playa sea muy extenso, tan sólo son unos metros, pero la capacidad del ser humano se pone a prueba cada día en Torre La Sal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de agosto de 1998