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Irlanda y el Reino Unido presentan un frente común contra el terrorismo

Los jefes de Gobierno británico, Tony Blair, e irlandés, Bertie Ahern, presentaron ayer un frente común para erradicar la violencia y hacer avanzar el proceso político norirlandés. Ambos mandatarios se reunieron durante dos horas en Cong, en el condado irlandés de Mayo, para discutir las medidas de seguridad y la reforma legislativa en materia antiterrorista que ambos gobiernos presentarán la semana próxima en sus parlamentos.

"Los gobiernos británico e irlandés marchan a la par para asegurar la complementariedad de nuestras medidas", señaló Blair al termino de la reunión. La reforma de ambas legislaciones antiterroristasse enfoca a facilitar las condenas por pertenencia a banda armada. Entre las medidas, que ambos primeros ministros calificaron de "draconianas", destacan:La palabra de un agente policial de alto rango será suficiente prueba durante una vista judicial para condenar al acusado de ser miembro de una asociación ilegal.

La negativa de un sospechoso a colaborar en una investigación o a responder a cuestiones relevantes durante un interrogatorio se interpretará de ahora en adelante como garantía de su culpabilidad.

Blair expresó además su propósito de utilizar la legislción para perseguir a aquellos que conspiren en el Reino Unidos para cometer actos terroristas en otros países. El punto más controvertido es el relevante papel que adquiere el Royal Ulster Constabulary, la fuerza policial de Irlanda del Norte cuyos miembros proceden mayoritariamente de la comunidad protestante y que, tras la firma del Acuerdo de Pascua, es objeto de una investigación independiente. "Corremos el riesgo de que se encarcele a gente inocente, lo cual tendrá graves consecuencias para la comunidad. Es una medida retrógada", señaló Martin McGuinness, del Sinn Fein. "Estas medidas se dirigen a los grupos de renegados que están dispuestos a intentar destruir el acuerdo y el proceso de paz. Son duras, pero mesuradas, sensibles y meditadas", defendió ayer Blair. El primer ministro respondía así a las críticas de la comunidad republicana y de las asociaciones en defensa de los derechos humanos.

Deseos de la población

"Es un error. Va en contra del capítulo referente a los derechos humanos, que se incluye en el Acuerdo de Pascua, y no va a funcionar", criticó por su parte Martin O"Brien, del Comité para la Administración de Justicia, tras señalar que la ley podrá ser recurrida ante el Tribunal europeo. Pero ambos mandatarios aseguraron ayer que sus propuestas comunes, motivadas por la matanza de Omagh, están en línea con el deseo de la población. "Las actividades terroristas no frustrarán el deseo decidido por la mayoría de la gente en toda la isla de Irlanda. Quieren que el acuerdo se implemente. En estas circunstancias las medidas están justificadas", defendió Blair.Los diputados norirlandeses se reúnen en la nueva Asamblea autonómica el próximo mes para decidir la composición del futuro Gabinete. El Sinn Fein tiene garantizado un par de puestos ministeriales por el apoyo que logró en las elecciones del pasado junio. Pero la reticencia de su rama militar, el IRA, a proceder con el desarme, podría retrasar su candidatura a pesar de la rotunda condena del atentado de Omagh que expresaron por primera vez sus máximos dirigentes. "Necesitamos introducir medidas de confianza en el proceso político", señaló ayer Blair en una sutil referencia a la cuestión del decomiso de las armas, que divide a unionistas y republicanos. Por su parte el presidente de EEUU, Bill Clinton, anunció ayer que viajará a la localidad norirlandesa de Omagh el 3 de septiembre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de agosto de 1998

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