Máxima expectación
A pesar de celebrarse en agosto, el pleno del Parlament registró una gran expectación. En contra de lo habitual en él, el presidente del Gobierno catalán, Jordi Pujol, permaneció en su escaño durante toda la sesión, que duró más de 10 horas. Pese a la pullas que le lanzaron los oradores de la oposición, no intervino ni formuló ninguna declaración fuera del hemiciclo. Los bancos del público fueron ocupados por representantes de las asociaciones y patronales forestales, de los sindicatos de bomberos y de Unió de Pagesos. El debate fue seguido también por el presidente del Partido Popular, Alberto Fernández Díaz, y los secretarios generales de Convergència Democràtica, Pere Esteve, y de Esquerra Unida i Alternativa, Antoni Lucchetti, que no son diputados. El candidato del PSC a la presidencia de la Generalitat, Pasqual Maragall, presenció la intervención del portavoz socialista y luego dijo que Convergència tiene un árbol frutal en su logotipo "y ahora podrá poner un árbol quemado".


























































