Desalojados vecinos de una casa cuyo administrador es jefe de gabinete de Becerril
Eran las tres de la tarde. María Luisa Costero había hecho potaje. Joaquín López ni llegó a probar el arroz con almejas que hizo su mujer. A las tres de la tarde, las cuatro familias que desde hace muchos años vivían en régimen de alquiler en el número 27 de la calle Palacios Malaver eran invitadas a desalojar la vivienda. La información se hizo orden tres horas después. La dueña del inmueble, Adoración Fiat Barros, nombró administrador de la casa a su sobrino Manuel Barros, jefe del gabinete de la alcaldía. Los técnicos municipales aducen estado de ruina, y los vecinos culpan a la dueña de inhibirse ante las denuncias planteadas desde hace veinte años. Dos de las inquilinas, Carmen Ávila, 66 años, y Ramona Pedrero, 68 años, padecen respectivamente del azúcar y del corazón. Joaquín López cumplirá 67 años el día 31 y espera no celebrarlo en plena calle. Ha sido albañil, cocinero y conserje. La vecina más joven es su nieta Zoraida Wels, que tiene al padre en Alemania y a la madre "en la puta calle" como dice alguien citando una de las películas del ciclo municipal de cine de verano. Paula Garvín y Luis Pizarro, concejales de Izquierda Unida, celebraron una rueda de prensa en la que denunciaron la connivencia de la Gerencia de Urbanismo con los especuladores.


























































