Vecinos y oposición rechazan la prolongación de Blasco Ibáñez aprobada por Barberá y el PP

El Ayuntamiento de Valencia dio ayer luz verde a la prolongación de la avenida de Blasco Ibáñez al mar. Tras años de discusiones entre los grupos municipales y de un concurso público, el equipo de gobierno del PP presentará el viernes en el pleno un proyecto que supone la construcción de una avenida de 50 metros de anchura que atravesará el popular barrio de El Cabanyal-Canyamelar. UV, EU, NE y PSPV votaron en contra. La Federación de Asociaciones de Vecinos mostró su rechazo y criticó a la alcaldesa, Rita Barberá, por plegarse a las presiones de las constructoras.

La decisión anunciada ayer tras la comisión de Urbanismo supone la prolongación "quebrada" -así la describió el concejal de Urbanismo, Miguel Domínguez- de la avenida de Blasco Ibáñez hasta el paseo marítimo, aunque la anchura se reducirá a 48 metros en vez de los 100 actuales (ver gráfico). Blasco Ibáñez quebrará, según el documento municipal, justo en el punto de encuentro con el bulevar de Serrería. Las consecuencias de esta obra son importantes y el proyecto ha recibido críticas de varios arquitectos en un coloquio celebrado hace pocos días en Valencia: en el barrio de El Cabanyal-Canyamelar se verán afectadas por las expropiaciones más de 1.124 viviendas agrupadas en 450 inmuebles. Con esta reforma se pasará de los 108.958 metros edificados ahora a una edificabilidad de 121.680 metros cuadrados. El proyecto se llevará a cabo en un periodo de "entre seis o siete años" aunque el Ayuntamiento no facilitó ayer su coste global; tendrá como efecto principal la construcción de nuevas viviendas entre la actual calle de Pescadores y la de Amparo Guillém, que serán las dos vías que van a delimitar la nueva avenida que debe unir Valencia con el mar, según lo explicado ayer por el concejal de Urbanismo, que tildó el proyecto de "histórico". Oposición vecinal Sin embargo, la decisión municipal choca con el rechazo vecinal y de los grupos de la oposición, que ayer prometieron que el próximo pleno municipal "va a ser el más movido de los años de Rita Barberá como alcaldesa, porque es la decisión más grave que se ha tomado en la ciudad desde la llegada de la democracia", según el concejal de Esquerra Unida, Feliciano Albaladejo. El PSPV, Nova Esquerra y Unión Valenciana votaron también contra el proyecto. El concejal socialista Rafael Rubio criticó la falta de explicaciones sobre la opción elegida por el equipo municipal de las tres posibles que se habían estudiado. Además, Rubio lamentó la falta de consenso con la oposición y los vecinos, pese a que la alcaldesa "lo había prometido". La Federación de Asociaciones de Vecinos de Valencia también criticó ayer el acuerdo por convertirse en un proyecto "de la promotoras, que son las que van a financiar esta prolongación a la alcaldesa y que va a suponer la partición de uno de los barrios más emblemáticos de la ciudad". Tanto oposición como vecinos consideran que el proyecto sale adelante porque beneficia con la construcción de viviendas a las grandes promotoras. Precisamente, uno de los puntos del acuerdo aprobado ayer permite "la participación de la iniciativa privada en condiciones que garanticen la consecución de los intereses públicos y el respeto de los derechos de los afectados". El mismo documento añade: "En todo caso, los mecanismos de gestión previstos deberán tener las compensaciones suficientes para todos los afectados". La justificación municipal del proyecto se basa en la necesidad para la ciudad de "la conexión del centro con el paseo marítimo a través de Blasco Ibáñez"; en que permitirá "recuperar la autoestima a la ciudad" y en que supondrá la "regeneración y revitalización de El Cabanyal". Según el Ayuntamiento, la prolongación "es un sacrificio menor que la ciudad puede y debe asumir". El Ayuntamiento también aprobó el proyecto de expropiación de los terrenos, 300.000 metros cuadrados, para el futuro Parque de Cabecera.

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