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NACE EL PRIMER NIETO DE LOS REYES

"Le hemos puesto Felipe por el Príncipe"

, Jaime de Marichalar hizo gala de su condición de padre primerizo. Nervioso, sonriente y frotándose las manos sin parar, compareció ayer ante un grupo de periodistas para hablar de su hijo. "¡Qué les voy a decir! Es el niño más guapo. Es idéntico a la madre. El pobre, afortunadamente para él, no se parece a mí. Estoy nerviosísimo. Le hemos puesto el nombre de Felipe por el Príncipe y porque es un nombre que nos gusta", explicó.

El bebé llevará también el nombre de Juan como homenaje a su abuelo, el conde de Barcelona, y el de Froilán, por ser el santo patrono de Lugo. En una visita a la ciudad gallega, Joaquín García Díez, su alcalde, solicitó, medio en serio, medio en broma, a los futuros padres, precisamente los duques de Lugo, que incluyeran el nombre del santo entre los que impusieran a su hijo. La Infanta y Marichalar han atendido la petición e incluso han prometido viajar después del verano a Lugo con su pequeño.

Marichalar reconoció que cogió en brazos a su hijo al poco de nacer. "Al principio, estaba nervioso y me daba algo de miedo, he de confesarlo. Pero me sentí muy orgulloso", comentó. Después explicó también, algo avergonzado, que se había preparado "una parrafada", pero que se le había olvidado. "Lo que la Infanta y yo queremos es agradecer su apoyo a toda la gente que se ha interesado por nosotros. A la Infanta le han mandado de todo: chaquetas, zapatos, gorros... Nos hemos sentido muy acompañados en estos momentos tan importantes", dijo.

El duque de Lugo permaneció junto a su esposa durante todo el parto y luego informó, orgulloso, de las características del niño: "Mide 52 centímetros. Es bastante grande, como los padres. Gracias a Dios, tiene una salud fantástica, al igual que la Infanta".

Los nervios de nuevo jugaron una mala pasada al nuevo padre, que se dispuso a abandonar la sala sin brindar con los periodistas. Pero, cuando vio a los camareros con las copas de cava esperando, cogió una y la alzó. "Se me olvidaba. Quería brindar con ustedes".

Instantes antes de que Marichalar compareciera ante los reporteros que montaban guardia ante la clínica Ruber Internacional, de Madrid, el médico que atendió a doña Elena, Esteban Carracedo, precisó que el alumbramiento fue mediante cesárea, con anestesia epidural, "cuando el parto dejó de progresar".

La decisión de intervenir a la Infanta se tomó a las dos de la madrugada. Minutos después nacía el primer nieto de los Reyes, que se hizo esperar 16 horas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de julio de 1998