Sólo faltó la bola de espejos
Esta vez Earth Wind & Fire regresaban con el vocalista original Philip Bailey, sensiblemente más gordito y quien administró su voz para lanzar algunos de sus imposibles falsetes sobre todo en las fases lentas -excesivas para una audiencia con tantas ganas de marchuqui como la española- y en el clásico Fantasy. Bailey expresó en un momento de la noche su tristeza por no haber podido venir el año pasado y su alegría por hacerlo éste. En cuanto a la banda, trajeron esta vez galas más brillantes -pantalones de plexiglás, lamé varios vestidos setenteros para las guapas bailarinas. Una enorme luna cuajada de colores brillaba detrás del escenario. Muy pintón y muy veraniego todo, la verdad. Sólo faltaba la bola de espejitos.El grupo se despachó a gusto con un repertorio trufado de éxitos supercomerciales que hicieron las delicias del respetable, pronto a menear las caderas a la menor insinuación. Especialmente brillantes estuvieron el guitarrista y extraordinario cantante Sheldon Reynolds, el hombre-orquesta Morris Pleasure y Maurice White, con la misma melena plancaha de siempre y haciendo un espectacular solo de bajo en Celebrate. Lo mejor, como siempre, la traca final: After de love is gone, Boogie wonderland, Fantasy y Let"s Groove. Un fin de fiesta vibrante y una buena manera de prepararse el camino para el año que viene.
Earth Wind & Fire
Cuartel del Conde Duque. 4.000 y 4.500 pts. Madrid, miércoles 15 de julio.


























































