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La Generalitat se opone a la conexión entre Poblenou y el Clot

La Dirección General de Carreteras de la Generalitat ha comunicado al Ayuntamiento de Barcelona su oposición a la conexión entre Poblenou y el Clot, dos zonas del barrio de Sant Martí, a través de la prolongación de las calles de Llacuna y Rambla de Poblenou. El municipio tenía proyectado unir las dos orillas del barrio, hoy separadas por la Gran Via, pero el Gobierno catalán entiende que un semáforo en la autopista supondría el colapso del tráfico de salida en la zona norte de la ciudad.

La prolongación de la calle de Llacuna y de la Rambla de Poblenou, de forma que enlazaran las dos zonas de Sant Martí superando la barrera que representa la Gran Via, ha quedado frenada de golpe. El Gobierno catalán ha rechazado el proyecto. Éste hubiera dado origen a una larga zona de paseo: desde la calle de Freser, vecina del hospital de Sant Pau, en Camp de l"Arpa, hasta prácticamente el mar, a través de la calle de Rogent -en obras para convertirla en una vía sólo para peatones que desemboca en la Meridiana-, hasta la de Taulat, cruzando el parque del Clot. El distrito había elaborado el proyecto y disponía de la financiación necesaria, pero todo ha quedado, de momento, en papel si no mojado, al menos archivado, ante la negativa de la Generalitat a autorizar las obras. "Nos han dicho que pongamos una pasarela", explicó ayer el concejal del distrito, Francesc Narváez. El director general de Carreteras de la Generalitat, Antoni Lluch, explicó ayer que la oposición del Gobierno catalán al proyecto no es "inmotivada", sino que se basa en la ponderación de las consecuencias que se derivarían de la medida. La discrepancia parte de la diferente consideración de la Gran Via. Para el Ayuntamiento es una calle y, siguiendo las reivindicaciones de los vecinos, está dispuesto a integrarla en el barrio. Para la Generalitat, según explicó Lluch, es una autopista y el principal punto de salida del tráfico por el norte, especialmente desde la construcción de la nueva plaza de las Glòries y la transformación de la avenida de la Meridiana. "Son muchos los conductores que optan por esta salida rápida y se incorporan después a otras vías por el nudo de la Trinitat", explicó Lluch. "Un semáforo supondría el colapso de este tráfico", dijo. Mientras tanto, ayer fue suprimido el último obstáculo que impedía la prolongación de la Rambla de Pobla Nou por debajo de Gran Vía, en un acto al que acudieron las primeras autoriades municipales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 16 de julio de 1998

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