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LA DIMISIÓN DEL PORTAVOZ DEL GOBIERNO

Aznar sustituye a Rodríguez por Piqué para intentar mejorar la mala imagen del Gobierno

El presidente José María Aznar aceptó ayer, por sorpresa, la dimisión del Secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Rodríguez, y lo sustituyó por el ministro de Industria, Josep Piqué, en un intento por dar una imagen más centrista de su Gobierno. El propio Rodríguez hizo público su relevo tras el Consejo de Ministros. Aznar ha tenido en cuenta las peticiones de cese de Rodríguez que le han hecho dirigentes del PP, varios ministros y sus socios parlamentarios de CiU, que responsabilizaban al portavoz de la mala imagen del Ejecutivo y de su "incapacidad para vender los logros del Gobierno".

Tras su cese como portavoz, Rodríguez abandona la vida política y se dedicará a la actividad privada. La nueva imagen del Gobierno como portavoz la dará el ministro de Industria, Josep Piqué, independiente y catalán.La Secretaría de Estado de Comunicación, que pierde gran parte de su contenido, será cubierta en próximas semanas. Con esta destitución, Aznar da por zanjada una crisis de Gobierno sobre la que se especulaba desde hace semanas. La limita a un cambio en la imagen del Ejecutivo que, para varios ministros, adolecía de un perfil "excesivamente partidista" e incluso "sectario".

La destitución de Rodríguez fue acogida con sorpresa en el propio Gobierno. Pero no porque no fuera cuestionado su papel, que lo era y mucho, sino por la discreción con que Aznar ha manejado este relevo. El presidente comunicó el cese de Rodríguez a su sustituto, Josep Piqué, hace unos días. Los dos vicepresidentes, Francisco Álvarez Cascos y Rodrigo Rato, se enteraron de la noticia sólo unas horas antes de que el propio Aznar la comunicara al Consejo de Ministros, reunido en su sesión habitual de los viernes. Lo mismo sucedió con Ana Botella, esposa de Aznar.

Rodríguez atribuyó ayer su destitución a razones estrictamente personales. "Es una decisión personal. No tiene que ver con la política. Vitalmente me había llegado el momento de hacer otras cosas", dijo al finalizar la rueda de prensa. Rodríguez manifestó ayer en un corrillo de ministros, tras la reunión del consejo, que estaba "harto" de ser "el pararrayos del Gobierno".

El propio afectado aseguró que esta decisión la había acordado con el presidente hace más de dos meses y que también había decidido hacerla pública ayer, 10 de julio, fecha en la que se cumple el 11 aniversario del inicio de su trabajo con José María Aznar.

Si bien Rodríguez esgrime razones personales para su retirada, fuentes gubernamentales y del PP ponen el acento en el enorme desgaste que ha sufrido el portavoz por su "estilo desabrido y los conflictos que ha creado".

Desde hace meses se conocía la situación sin salida del ex secretario de Estado. Numerosos ministros y dirigentes del PP le responsabilizaban de la mala venta de la gestión del Ejecutivo. Además, el presidente de la Generalitat y socio del Gobierno, Jordi Pujol, expresó reiteradas veces su disgusto por las declaraciones de Rodríguez, la última esta semana, a propósito de la enseñanza del castellano en Cataluña.

La situación llegó a su punto crítico en mayo, cuando se conoció el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) según el cual, pese a la bonanza económica y la entrada de España en el euro, el Gobierno del PP no conseguía despegar del primer partido de la oposición. El barómetro del CIS daba al PSOE 1,8 puntos de ventaja sobre el PP en estimación de voto. Rodríguez llegó a confesar que no entendía los resultados de la encuesta, con lo bien que lo estaba haciendo el Gobierno.

Este sondeo sirvió como desencadenante de una oleada de presiones sobre Aznar para que destituyera a su amigo Rodríguez, al que se responsabilizaba de la mala imagen que proyectaba el Gobierno. Un hombre de confianza del vicepresidente primero, Rodrigo Rato, el subsecretario de Economía y Hacienda, Fernando Díez Moreno, pidió responsabilidades a Rodríguez en una sesión de la dirección nacional del Partido Popular. Algunos ministros, como el titular de Defensa, Eduardo Serra, y el de Interior, Jaime Mayor Oreja, hicieron llegar al presidente su preocupación por el estilo de Miguel Ángel Rodríguez.

También se conoció que el propio vicepresidente primero, Francisco Álvarez Cascos, mantenía relaciones tensas con el portavoz del Gobierno. Al secretario de Estado sólo le quedaba el respaldo de Aznar, que finalmente ha optado por prescindir de su hombre de confianza durante los últimos 11 años.

Con esta decisión, el presidente pretende tomar la iniciativa política y zanjar los rumores sobre la crisis de Gobierno que se venían gestando, especialmente tras los resultados del barómetro del CIS. Aznar ha apostado por sacrificar a su hombre de confianza para probar si un cambio en la imagen del Gobierno, con un nuevo portavoz, consigue su soñado despegue del PP sobre el primer partido de la oposición.

El nuevo portavoz, Josep Piqué, se presenta como un político con buena imagen, centrista, independiente y, por tanto, sin perfil partidista. El propio Rodríguez reconoció ayer al despedirse que sus más de dos años de gestión han sido conflictivos. "Pido disculpas si he herido a alguien", afirmó. "Espero que se entienda que esto sucede cuando se está en la vida política".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de julio de 1998

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