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Leguina retira sus acusaciones a Borrell pero alerta del peligro del "voto sindicado" en las primarias

El líder electoral del PSOE, José Borrell, y el aspirante derrotado a la alcaldía de Madrid, Joaquín Leguina, sostuvieron ayer en la ejecutiva un cara a cara "franco y leal" sobre el presunto papel del primero en la campaña madrileña, en la que ganó el ex ministro Fernando Morán. Leguina había acusado al entorno de Borrell de maniobrar de forma "torticera" para lograr su derrota. Luego rectificó y pidió excusas, aunque lo hizo vaticinando consecuencias "terribles" para el partido si en las primarias el "voto sindicado" se convierte en instrumento de cambio. Borrell le convenció de su no injerencia. El candidato a la presidencia del Gobierno propuso al partido abrir el censo a los simpatizantes para evitar estos "incidentes menores".

La ejecutiva socialista abordó ayer en profundidad lo ocurrido este fin de semana en las elecciones primarias, en las que se elegían los cabezas de cartel para las elecciones autonómicas y municipales de 1999. El espectáculo ofrecido por los sectores, corrientes, familias y grupos que no se llevan bien históricamente en la Federación Socialista Madrileña sirvió de base para una reflexión más profunda sobre cómo evitar que se adultere el sentido democrático y aperturista de este proceso electoral recién estrenado en el PSOE.Borrell restó trascendencia tanto a las disputas surgidas entre los partidarios de los dos aspirantes de Madrid -Leguina y Morán- como a las de otros puntos de España. Catalogó estas excepciones de "incidentes menores" y "anecdóticas" ante una cuestión que él entiende de más "categoría". Presumió de que con las primarias, el PSOE se ha convertido "en el partido más democrático y participativo de España" al "revitalizar la vida política con nuevas formas".

Frente a estos "pequeños incidentes", Borrell recomendó "más democracia y más participación". Es decir, abrir el censo de los futuros votantes a los simpatizantes del partido. Fuentes de la ejecutiva apuntaron que ésta es también la conclusión general de la dirección del PSOE. Unos y otros se expresaron así tras la intervención inicial de Joaquín Leguina, que dio su versión de por qué le ganó Morán.

Instrumento de cambio

Leguina, ex presidente de la Comunidad, no sólo atacó las maneras de Morán y sus partidarios durante la campaña. Mencionó la trascendencia del "voto sindicado" de revancha de un determinado grupo, los denominados Renovadores por la Base, para construir a continuación una idea de mayor alcance: "Resulta terrible comprobar que personas pertenecientes a un partido democrático convierten con su voto un ejercicio de libertad en un instrumento de cambio, y que lo hagan sin que el partido al que pertenecen pueda reaccionar en defensa no sólo de la libertad, también de la decencia".Los Renovadores por la Base, que engloban a unos 300 militantes, decantaron el resultado de las primarias a la alcaldía de la capital. Este grupo había apoyado en los últimos años, aunque críticamente, a los renovadores encabezados por el secretario general de la FSM, Jaime Lissavetzky, y ha formado incluso parte de su ejecutiva. En estas primarias mantuvo encuentros con ambos bandos. Su voto parecía decidido para Leguina, pero a última hora optó por respaldar a Morán ante la actitud "prepotente y despótica" mostrada por el ex presidente de la Comunidad, que se negó a negociar la entrada de este sector en su lista electoral. Morán venció por 180 votos, precisamente los de Renovadores por la Base.

La mayoría de los miembros de la ejecutiva suscribieron el análisis general de Leguina. Borrell también. El candidato perdedor, en todo caso, pidió disculpas por sus durísimas declaraciones de la víspera, que todavía suscribía ayer antes de reunirse la ejecutiva. Leguina acabó pidiendo perdón por escrito. Ya no duda de la actitud de Borrell, que, al igual que Joaquín Almunia, no tomó partido por ninguno de los dos aspirantes.

El secretario general del PSOE también hizo su análisis. Los enfrentamientos suscitados en diferentes comunidades obedecen todos a conflictivas situaciones previas, dijo Almunia en Palma de Mallorca, informa Andreu Manresa. "Cuando hay diferencias y conflictos previos, las primarias no son un bálsamo que todo lo cura. Es más, en el proceso las heridas aparecen más a la vista porque el partido está  más a la vista". Almunia añadió: "No conozco ningún sitio donde no existiendo conflictos previos, las primarias hayan abierto nuevas crisis, en cambio veo, en muchas organizaciones donde tienen diferencias, como todos se cierran después de las votaciones en apoyo del candidato".

Borrell quiso ayer que se "visualizasen" dos gestos en su estrategia de futuro. Oficializó el carpetazo a las primarias para volcarse en las "secundarias": las municipales y autonómicas y las generales, y advirtió de que se "involucrará" en la elaboración de un programa conjunto. El otro guiño iba dirigido a IU. Admitió que Almunia acude en nombre de todo el partido a sus citas hasta ahora infructuosas con Anguita, pero se reservó una puerta para su mediación. Quiere incluir en la "oferta programática" del PSOE suficientes "puntos comunes" para que Anguita se piense una posible alianza poselectoral. Eso sí, nunca listas conjuntas. Se negó a responder a una pregunta sobre Cataluña que le hizo un periodista de Avui .

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 30 de junio de 1998

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