El G-7 y Asia imponen a Japón una dura y urgente reforma económica
El grupo de los siete países más ricos del mundo (el G-7) y 11 Estados del área Asia-Pacífico, encabezados por China, exigieron ayer a Japón que acometa una estricta y urgente reforma económica. En un duro comunicado que puso colofón a una reunión de emergencia celebrada en Tokio, este grupo de países reclama a Japón que «restaure la salud de su sistema bancario, consolide un crecimiento económico basado en la demanda interna y abra y liberalice sus mercados».
El G-7 y los vecinos de Japón no quieren que los problemas de la economía nipona desemboquen en una nueva tormenta monetaria en la región, pues podría tener consecuencias de gran calado. Para tratar de evitarlo, Estados Unidos ya tomó la iniciativa el pasado miércoles, cuando intervino en los mercados de divisas para apoyar a un yen que estaba en plena caída libre. Ayer fue el segundo acto. Los compañeros de Japón en el G-7 y otros 11 países desplegaron en Tokio todas su armas para presionar al Gobierno nipón y lograr que emprenda una amplia reforma económica. El enviado especial de Estados Unidos advirtió, además, explícitamente a Japón que dispone «de un plazo de tiempo limitado» para afrontar la reforma. En el transcurso de la misma reunión, China se comprometió a no devaluar su moneda, el yuan.


























































