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Vicente Verdú y Fernando Morán analizan la crisis actual del modelo chino

La peculiar fórmula de progreso elegida por China (herramientas occidentales más espíritu milenario) no sólo perturba e inquieta al escritor Vicente Verdú y al ex ministro de Asuntos Exteriores, Fernando Morán, ambos se sienten también desconcertados ante el futuro de esa superpotencia, ahora en crisis, según confesaron ayer durante un coloquio en la librería Crisol, de Madrid.Verdú, quien acaba de publicar China superstar tras estudiar un año los entresijos de ese país, destacó lo artificioso y violento de la invasión cultural norteamericana en uno de los países más herméticos del mundo. «El misterio, el enigma, la caja china, sus magos, es decir, lo diferente para nosotros, está siendo invadido por los mismos referentes que a nosotros: por los ídolos musicales, por la ciencia, por el cine. Es una metáfora de lo otro, porque esto ocurre en la civilización más antigua del mundo, con 5.000 años de existencia ininterrumpida». Y, entonces, según el autor de El planeta americano, «todo se les viene abajo, cuando tienen que adaptar a esa cultura milenaria otras formas de civilización para progresar. Y no se lo explican», observó Verdú.

El aspirante a la alcaldía de Madrid por el PSOE, Fernando Morán, recurrió al filósofo cordobés Averroes para resaltar el carácter perverso del progreso chino. «Aparentemente China, que ha pretendido conscientemente aislarse del mundo para no contaminarse, se inserta en un modelo occidental (comunismo) globalizador. ¿Hasta cuándo será compatible esta ambigüedad cuando se está produciendo una infección galopante de los modelos sociales occidentales?», reflexionó Morán. Este ensayista avanzó dos teorías posibles de adaptación chinas: una, que se adapte desapareciendo el carácter chino y sucumbiendo a la tentación de ser otra Hong Kong; y dos, que se produzca un inevitable conflicto específicamente militar entre China y Estados Unidos por la isla de Formosa, por la que pasan todas las rutas comerciales.

Verdú, que no cree que China sea temible militarmente, aventuró que, a pesar de la actual crisis económica asiática, China será una potencia económica de gran envergadura. «Hay que viajar de inmediato a China, porque pronto, cuando los turistas lleguen, se encontrarán con todo tan explotado que no habrá nada que ver», predijo Verdú. Y, parafraseando a Napoleón, -«cuando China despierte, sacudirá al mundo»- concluyó que «ahora ha espabilado. El strip-tease de su apoteosis final se encuentra todavía por ver y el siglo XXI ganará su fama con ello».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de junio de 1998