El "comando Vizcaya" iba a atentar en 10 días contra un cargo del PP de fuera de Euskadi

El comando Vizcaya de ETA desarticulado el viernes por la Ertzaintza iba a atentar fuera de Euskadi contra un cargo del PP en el plazo de 10 días. El grupo poseía además información muy detallada de otros 29 objetivos, 25 de ellos cargos del PP, uno del PSOE y cuatro contra empresas. La documentación incautada demuestra que el PP es una diana prioritaria para los terroristas: de 632 objetivos, 426 eran cargos populares. El consejero de Interior, Juan María Atutxa, confirmó ayer la trayectoria frontal de los balazos que recibió la jefa del comando, Ignacia Ceberio, muerta en el tiroteo con la Ertzaintza.

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La lista de objetivos era amplia: 426 miembros del PP, 97 objetivos de la Guardia Civil, 26 del Ejército, 13 miembros del Cuerpo Nacional de Policía, 11 ertzainas, 9 miembros de la judicatura, 31 instalaciones de empresas o bancos y 6 trabajadores de medios de comunicación. La mayor parte de los cargos políticos son ediles de todo tipo de localidades, algunas muy pequeñas.Había de todo, por tanto, en el programa de actividades del reconstituido -en "tiempo récord", según admitió Atutxa- comando Vizcaya. Pero, preferentemente, representantes del PP, cuyos miembros se han convertido en el objetivo prioritario para ETA. El comando iba a cometer un atentado en unos diez días, previsiblemente en Burgos, contra un cargo del PP. En la documentación tenían un estudio exhaustivo de rutas de huida, control de tiempos y demás elementos necesarios para la ekintza (acción).

Interior precisó que entre los políticos no hay ningún candidato a lehendakari y rechazó que la celeridad de la reconstitución del grupo esté relacionada con la cercanía de las elecciones vascas. "ETA mata cuando puede y donde puede", reiteró Atutxa. De hecho, una de las novedades de este grupo es que entre los objetivos había gran número de cargos políticos de Burgos y Cantabria, además de una empresa de Madrid. Otra novedad es que todos los listados estaban escritos a mano.

En una rueda de prensa, el consejero de Interior explicó el operativo policial. Antes había remitido un fax al Ministerio del Interior con los listados, así como al resto de las policías del Estado.

Junto a la detención en Gernika del supuesto liberado (a sueldo) Iñaki Bilbao Gaubeka, Fermín, de 28 años, y del presunto miembro legal (no fichado por la policía), Francisco Marqués Zelaia, de 28 años, el consejero resaltó en varias ocasiones la limpieza de la operación y reiteró que los agentes que entraron al piso de Gernika tuvieron que repeler con sus armas los disparos de la jefa del comando, Ignacia Ceberio, de 35 años., muerta en el tiroteo. "Todas las trayectorias de los impactos son frontales y ninguno de los impactos en la cabeza. Son dos aspectos que a uno le tranquilizan en su conciencia y a la Ertzaintza en su profesionalidad", confirmó Atutxa, que habló de disparos en "legítima defensa".

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Entre el material intervenido en los 15 registros efectuados en otras tantas casas y lonjas del núcleo del comando y sus 11 colaboradores, la Ertzaintza halló dos pistolas (Browning y CZ-85b), un subfusil Mat-49, 50 cartuchos, una troqueladora de matrículas, una cazuela para rellenar con explosivo y material para elaborar artefactos. Interior confirmó que el comando tenía ya una cita para la entrega de explosivos de Francia. Entre la documentación había un croquis en el que se explicaba el lugar de recogida.

El juez que supervisó la operación, Baltasar Garzón, prorrogó ayer la detención de los 13 arrestados -uno de ellos había quedado libre sin cargos-. Se facilitó por error la identidad de María Jesús D. R., de Ubidea, que no ha sido arrestada en la operación.

Fuentes policiales indicaron que los dos detenidos en Llodio (Álava), Marta Picaza y José Luis Blanco, iban a liderar un comando de legales en la zona. La investigación, abierta en diciembre pasado, siguió múltiples pistas y precisó de seguimientos concienzudos. El miembro legal al que le estalló el mes pasado un artefacto que manipulaba, Urko Labeaga, identificó con el apodo de Fermín a uno de los miembros del comando en unas fotos policiales. Era Iñaki Bilbao, al que la policía detectó en la capital vizcaína.

Además, Labeaga veía a otra pareja de colaboradores, Javier Moreno y Olga Sanz. La policía controló una de las citas de la pareja con Fermín y poco a poco destapó la red tejida en Vizcaya y Llodio. Fermín, el contacto de Ceberio con la red, fue quien llevó a la Ertzaintza hasta el comando.

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