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Un 75% de los trabajadores del metal secundó la huelga, según afirman los sindicatos

El eco de la jornada de huelga celebrada ayer en el sector madrileño del metal resuena con más fuerza en el flanco de los sindicatos que en el de la patronal. Unos y otros discrepan del seguimiento del paro. Para los trabajadores fue "un éxito"; para los patronos, "un rotundo fracaso". UGT y CCOO, promotoras de la movilización, afirman que un 75% de los empleados llamados a la huelga la secundó en 4.000 de las 5.500 empresas de la región.

Por contra, la Asociación de Empresarios del Comercio e Industria del Metal (AECIM) habla de un exiguo 25%, y destaca incidentes como el corte del tráfico en una calle de la capital y la colocación de silicona en las cerraduras de varias empresas.Los representantes de los trabajadores reivindican la negociación de un convenio colectivo donde se contemplen salarios parecidos a los de sus "homólogos" del País Vasco o Cataluña, la reducción de la jornada laboral y mejoras en la seguridad dentro del tajo. Algunas de estas peticiones, según un portavoz de AECIM, supondrían un incremento del coste en mano de obra del 25%, "algo inasumible por parte de las empresas".

En lo que sí coinciden patronal y sindicatos es en la ausencia de incidentes violentos durante la primera jornada de paro (en caso de no llegar a acuerdos, se repetirá la huelga el 11 y el 17 de este mes). Alrededor de 2.500 piquetes informativos visitaron las empresas del metal, sobre todo de los polígonos industriales del sur y el Corredor del Henares. En esa zona el seguimiento fue más alto que en las factorías de la capital y los municipios del norte.

El secretario regional de CCOO, Rodolfo Benito, elogió la solidaridad de cientos de empleados de grandes empresas que, "a pesar de disponer ya de un convenio, apoyaron la huelga con un paro de 30 minutos".

Desde las once de la mañana y durante 30 minutos un piquete cortó al tráfico la calle de los Hermanos García Noblejas, obligando al desvío de la circulación por la calle de Arturo Soria.

Daniel Méndez, representante de la patronal, afirmó además que algunos trabajadores tenían intención de entrar a sus empresas pero no pudieron hacerlo por la existencia de silicona en las cerraduras.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de junio de 1998

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