Bienvenido, "míster dólar"

Las autoridades bilbaínas se desviven ante los 300 pasajeros de un crucero de lujo con escala en el Museo Guggenheim

Los 296 pasajeros del trasatlántico de lujo Silver Cloud se despertaron ayer en el puerto de Bilbao con los sonidos del chistu y el tamboril. Eran las notas iniciales del amplio programa de actos que organizaron las autoridades locales para acoger al primer crucero de lujo que hace escala en el puerto de Bilbao. La parada tenía por objeto visitar el Museo Guggenheim, que ha convertido a la capital vizcaína en un destino cultural de primer orden. A los numerosos turistas que ya han pasado por el museo se sumaron los cerca de 300 potentados, mayoritariamente estadounidenses, que realizan un crucero de 11 días en el Silver Cloud entre Lisboa y Londres, tras desembolsar 11.000 dólares (1.660.000 pesetas al cambio actual).La compañía Silversea Cruises decidió hacer escala en Bilbao, señaló un responsable, porque su moderno museo apareció en la selecta What is hot in 1998? (¿Qué es lo último en 1998?). En principio, se trataba de que los 300 millonarios, que tienen como media 62 años, realizaran una visita exclusiva al Guggenheim. Pero el Ayuntamiento de Bilbao y el representante de la compañía en España convirtieron la cita cultural en una jornada maratoniana de excursiones, recepciones institucionales y alardes de folclore vasco.

A las ocho de la mañana, el aurresku y la exhibición de danzas vascas organizada en el muelle sólo atrajo la curiosidad de una quincena de pasajeros madrugadores que se asomaron a las terrazas de sus suites. Más éxito tuvo una tuna de Barakaldo, que, con indudable olfato, se acercó hasta el trasatlántico para dar la bienvenida a los millonarios a ritmo de Clavelitos, suscitando aplausos y generosas propinas de los que fueron desembarcando a lo largo de la mañana.

Los pasajeros más aventureros realizaron una excursión a la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, con parada en la Casa de Juntas de Gernika. Otros prefirieron la visita guiada al Museo de Bellas Artes y al Casco Viejo de Bilbao. La cita menos concurrida del día fue la recepción que ofrecieron el alcalde, Josu Ortuondo, y los miembros del consejo municipal en el Ayuntamiento. En el transcurso del acto, el alcalde y el capitán del barco se intercambiaron regalos; el consistorio ofreció una estatuilla de plata de Diego López de Haro, fundador de Bilbao, y la compañía Silversea, una placa conmemorativa. La mayoría de los visitantes no ocultaba su asombro por la expectación causada. «Yo no sabía que tenía que hablar por la radio», comentaba a los periodistas la única pasajera que sabía castellano.

Ajenos al trasiego protocolario, en el barco varado en un muelle de Santurtzi, medio centenar de turistas tomaba el sol tranquilamente en las seis cubiertas del moderno trasatlántico, donde cada día de viaje cuesta 166.000 pesetas.

La siguiente cita del programa era una exhibición de danzas vascas en el Teatro Arriaga, pero muchos pasajeros prefirieron descansar en sus suites para poder cumplir con fuerzas el objetivo de la escala: ver el Guggenheim. El museo organizó una visita privada para los huéspedes del Silver Cloud, que degustaron también en el edificio diseñado por Frank Gehry las delicias gastronómicas del cocinero Martín Berasategui. Tras la agotadora jornada, los pasajeros partieron con destino a Bayona y Burdeos, donde realizarán sendas escalas.

Pese al revuelo institucional que concitó la visita de los denominados 300 millonarios, el atraque de trasatlánticos de lujo no ha hecho más que empezar. El próximo sábado, un barco con un millar de turistas norteamericanos y australianos llegará al puerto de Bilbao para conocer también el Museo Guggenheim.

La huelga convocada por los prácticos del puerto de Lisboa ha desviado el rumbo de este trasatlántico, el Crystal Symphony, hacia la capital vizcaína. Atraído por la espectacularidad del museo también atracará el próximo mes de agosto el barco de lujo Song Flower, con 200 pasajeros a bordo. Eso sí, de momento, los siguientes visitantes ilustres que lleguen por mar a Bilbao podrán disfrutar a su aire de la visita. Para el próximo sábado, las autoridades sólo han previsto una recepción en el teatro Arriaga.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 03 de junio de 1998.