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Rusia asegura que no pedirá ayuda a Occidente para superar la crisis

El Grupo de los Siete (G-7), que incluye a Japón y a los países más industrializados de Occidente, estudiará la próxima semana en París la concesión de una ayuda de emergencia a Rusia (se habla de 1,5 billones de pesetas), pero las autoridades de este país siguen manteniendo que son capaces de superar la crisis financiera por sus propios medios. Ayer, el titular de Economía, Mijaíl Zadórnov, aseguraba rotundo: "Hemos decidido, por cuestión de principios, que no pediremos ayuda". Pero si llega, será bien recibida.

Desde que la semana pasada el Banco Central se vio obligado a defender el rublo con una subida del tipo de interés básico del 50% al 150% , Kiriyenko ha confiado en que los mercados terminarían recuperándose. Puede ser que termine teniendo razón. Tras una caída de la Bolsa de más del 50% en un mes, en los dos últimos días las acciones han recuperado casi la mitad de lo perdido, mientras la cotización de los Bonos del Tesoro ha mejorado sustancialmente y el rublo ha frenado su caída. Ayer, la Bolsa de Moscú subió un 9%, que vino a sumarse al 13% del martes.

Más que las medidas tomadas por el Gobierno para gastar menos y recaudar más, el elemento clave para este restablecimiento de la confianza ha sido la decisión del presidente estadounidense, Bill Clinton, de encabezar una operación de rescate. Según los analistas, podría traducirse la semana próxima en París en un crédito de 10.000 millones de dólares. La gran paradoja es que, si la recuperación de los mercados continúa, puede que la ayuda no llegue a concretarse. La que sí se da por segura es la del Fondo Monetario Internacional, que debe desbloquear este mes unos 100.000 millones de pesetas de un crédito ya concedido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de junio de 1998