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El secuestro inventado del concejal Bartolín

Todo fue una simulación. Bartolomé Rubia, Bartolín, no fue secuestrado ni por ETA ni por ninguna otra banda de delincuentes, y, por tanto, tampoco llegó a escaparse en un descuido de sus captores. El joven concejal del PP, de 26 años, acabó por derrumbarse ayer ante la juez de Irún (Guipúzcoa), después de sostener durante horas ante la policía que todo lo que relataba era cierto. Así pues, simuló que, poco después de las ocho de la mañana del jueves, una pareja de terroristas lo secuestró en su chalé, en La Carolina (Jaén), y que lo llevó adormecido a Irún. Carlos Iturgaiz, presidente del PP en Euskadi, enseguida señaló a ETA; pero en Interior nunca creyeron la historia. Y menos cuando se descubrió que las dos llamadas anónimas que avisaron del secuestro se hicieron desde el teléfono móvil del propio Bartolín.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de mayo de 1998