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Entrevista:

"Cuanto mayor es la ciudad, mayor es la miseria"

Que, con tres millones de parados, ninguna película retratara la vida de uno solo de ellos le dio a Enrique Gabriel (Buenos Aires, 1957), la clave del que sería su segundo filme, En la puta calle. Director también de Krapatchouk (estrenada en el año 1991), le gusta que el cine no esté de espaldas a la realidad y muestre "lo que le pasa a la gente sencilla", como ésa con la que tantas veces se tropieza uno en las calles de Madrid y va con el miedo puesto en los ojos.Pregunta. ¿Por qué eligió la ciudad de Madrid para situar una película acerca del paro?

Respuesta. Escogí Madrid porque es la ciudad donde vivo y que mejor conozco, pero hay una regla general: cuanto mayor es la ciudad, mayor es la miseria.

P. ¿Y cómo se vive el paro en Madrid?

R. Aquí, más que el paro, lo que se ve en la calle es la depauperización, la miseria, la desintegración psicológica y física a que conduce. Vivir aquí en la calle significa estar expuesto a la violencia y a la propia degeneración mental. Pero lo más cruel, pienso yo, es estar cada día enfrentado a la indiferencia de los demás.

P. ¿Realmente se da tal indiferencia?

R. Lo terrible de todo es que la miseria es tan abundante que genera saturación, a tal punto que las personas sensibles a esos temas, entre las cuales me incluyo, nos volvemos más y más indiferentes. No podemos hacer frente a tanta gente como nos aborda en la calle pidiéndonos limosna o para que compremos esa revista llamada La Farola.

P. De todo lo que ha visto en la calle, ¿qué es aquello que más le ha llamado la atención?

R. Que esto que ahora se llama el cuarto mundo acoge a todas las capas sociales. En esa puta calle de la que hablo puede encontrarse lo mismo a un delincuente que a un médico o a un drogadicto.

P. Pero en los personajes de su película, a pesar de todo, hay cierta esperanza.

R. La película no propone ninguna solución, no da la claves para arreglar las cosas, pero sí intenta hacer reflexionar sobre los privilegios que sí se tienen, porque todo podría ir mucho peor. Uno de los protagonistas interpreta a un dominicano que viene aquí a Madrid a pasar todo tipo de penurias porque, a pesar de todo, en su tierra estaría peor.

P. Ha tardado un año en poder estrenar su película, ¿le perjudicó el fenómeno generado por el filme británico Full Monty?

R. No, pero lo que no deja de causarme gracia es que mi película En la puta calle, que se concibió y que se hizo con anterioridad a la de Full Monty, costó mucho conseguir estrenarla porque se consideraba película de riesgo (decían entonces que el tema era poco comercial); y luego resultó que llegó esta película británica y hemos visto que se ha impuesto como el gran éxito de la temporada y ha arrasado en España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de mayo de 1998

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