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Tribuna:Primarias PSOE en Andalucía

CANDIDATOS POR SEVILLA El despiporren socialista

Por cuanto hace al tema de "las primarias" en el ámbito provincial del PSOE sevillano, lo veo como un galimatías difícil de mantenerse en pie seriamente, sin trampa ni cartón. Lo primero es que la ejecutiva regional debería abstenerse de toda intromisión en el desenvolvimiento del proceso previo a las elecciones municipales. Esta pretensión es un sueño que ni Lutero King se hubiera creído. Pues bien, dado por imposible evitar tal intromisión, debo decir que cualquiera que gane de los dos primarios, salvo un milagro, perderá las elecciones. Sin arriesgar demasiado, apunto seguidamente alguna razón que otra, procurando se me entienda en lo posible. Cuando hablo aquí de intromisión impropia me estoy refiriendo a un/a miembro del aparato regional con mando en plaza nueva y céntrica, y rey a caballo y todo. Y lo hace siempre que le viene en gana, con no mucho control de sí mismo/a. Afirma que Rodríguez de la Borbolla es un buen candidato, aunque éste se queje del aparato, sin pensar que aparato somos todos, en cuanto el poder, incluso silencioso, nos roza con su ala de ángel. Por el contrario, la misma persona acusa a Monteseirín de ser excesivamente ambicioso y apresurado, siendo tan joven como es. Tanto, que a mí me parecía, cuando le conocí hace años, un aprendiz de brujo más que de médico, de lo que presume para resaltar su honestidad al no aspirar a convertirse en un profesional de la política. La verdad es que la todavía alcaldesa de Sevilla se mueve por el campo de batalla municipal sin perder comba ni un momento. Creo que es su deber estar atenta a cualquier inauguración o festejo cultural, como si es a un recibimiento de personajes ilustres o ilustrados, donde eleva su púrpura hasta la máxima exhibición. En todo caso, lo que pretendo destacar es su extraordinario desparpajo -propio de quien se ha criado entre sábanas de Holanda y colcha de carmesí- del que usa para burlarse con ironía, sin que se le mueva un pelo, de los enanos socialistas y andalucistas municipaloides, aspirantes a desbancarla a la menor oportunidad. Pero a donde quiero ir, como cuestión principal, es a poner en claro entre todo ese lío que se ha armado con las primarias que, dando por perdidas las elecciones, ¿para qué las mismas? Igual o parecida pregunta fórmula J. Pérez Royo en EL PAÍS del 22 pasado: "¿es razonable que las próximas elecciones municipales y autonómicas se planteen por el Partido Socialista en Madrid de manera diferente que en el resto de España?" Contesto que me parece que no lo es. Con igual congruencia, como le gusta decir, Felipe González publica en el mismo periódico y día, su opinión al respecto: "Hay que saber aprovechar y utilizar la corriente de las primarias, pero carece de sentido común organizarlas para todo". E insiste en que "en el caso de que llegara a pactarse con otros partidos, las primarias orgánicas no tienen posibilidad de respuesta positiva". Así hablaba el zaratustra a los periodistas con ocasión de su asistencia a un foro internacional al que solamente tienen acceso para su propia mención honorífica los grandes hombres, nada que ver con las grandes personas de Saint-Exupery. Pero entonces, ¿dónde buscamos o encontramos o otra Cristina Almeida? No sería necesario calentarse mucho la cabeza. Aquí estoy yo. Libre de todo compromiso y jubilado de toda docencia universitaria, dispuesto a aceptar otra docencia más humana para las clases más desfavorecidas. Días pasados en Clichy, los medios comentaban la bronca a la señora Becerril en la barriada de Torreblanca. Sin embargo, ignoro por qué no se levanta el personal del Vacíe, donde todo muladar tiene su asiento para niños, menos niños y soldados sin graduación. Iba yo por allí preparándome por si me llamaba el partido de San Vicente para postularme candidato a la alcaldía de Sevilla en las próximas elecciones del verano del 1999. ¡Ay!, pero ahora me doy cuenta, como en el poema de Borges, de cuantos obstáculos se oponen a esa posible oferta política. En efecto, Borges dixit: "Si pudiera vivir nuevamente mi vida / en la próxima trataría de cometer más errores. / No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más / sería más tonto de lo que he sido / y de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. / Correría más riesgos, haría más viajes / contemplaría más atardeceres, subiría más montañas / y nadaría más ríos. / Iría a más lugares adonde nunca he ido / y tendría más problemas reales y menos imaginarios. / Claro que tuve momentos de alegría. / Pero si pudiera volver atrás / trataría de tener solamente buenos momentos. / Pero ya ven, tengo más de 70 años y pronto me estaré muriendo.JOSÉ CABRERA BAZÁN

José Cabrera Bazán es abogado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de mayo de 1998