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CARTAS AL DIRECTOR

Pongan freno a las motos

Como ciudadano de Madrid y paseante asiduo, así como conductor experimentado, debo decir que me encuentro absolutamente asombrado y asustado por el descontrol de las motocicletas en Madrid.Cada vez resulta más frecuente ver cómo las motocicletas de pequeña cilindrada, casi siempre de repartidores de comida a domicilio, no sólo irrumpen, sino que también transitan a su antojo y capricho por las aceras. Y a gran velocidad.

Esto es inadmisible. No sólo ponen en peligro la vida y la seguridad de los peatones, que caminan por un espacio que nos pertenece, sino que reflejan una conducta caótica, desprovista del mínimo respeto a normas sin cuya observancia la vida en la ciudad no es posible.

En cuanto a las motos de gran cilindrada, además del enorme estruendo que meten, sus dueños se están acostumbrando peligrosamente a estacionar sobre las aceras. He de recordar que un monstruo de esa cilindrada puede pesar centenares de kilos y que su estabilidad es frágil. Los riesgos de que caigan sobre peatones, gente menuda o ancianos, sobre todo, son muy altos.

Creo que ha llegado el momento de que las autoridades tomen cartas en el asunto. Da la impresión de que motociclistas y motoristas tienen un código de circulación distinto del que tiene el resto de los ciudadanos, en el supuesto de que observen alguno. Regatean a los peatones, reducen el espacio que no les pertenece, alcanzan velocidades muy peligrosas y ponen ellos mismos en grave riesgo sus vidas. En su mayoría conducen sin casco y su presencia sobre las aceras es verdaderamente una agresión desproporcionada a unas personas que caminan a pie y que, por esta circunstancia, se ven indefensas a su paso por un lugar habitualmente dedicado a los transeúntes peatonales.

Ruego encarecidamente a las autoridades municipales, autonómicas, incluso a los legisladores, que apliquen soluciones a este gravísimo problema.

Si el código de circulación no se respeta, sino que se vulnera, será imposible pedir a nuestros hijos que observen norma alguna de conducta. No estaría de más que se obligara a los motoristas a examinarse periódicamente ante las autoridades de tráfico.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de mayo de 1998