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El Rey anima por radio a los soldados españoles desplegados en Bosnia

El Rey acudió ayer a Valencia a presenciar una guerra simulada, de entrenamiento, pero no se olvidó del conflicto real. El equipo de transmisiones que utilizan los 1.200 militares llegados desde diferentes puntos de España hasta la base de Marines (Valencia) para aprender cómo funcionan las fuerzas multinacionales de pacificación le permitió a don Juan Carlos contactar con los soldados de la Brigada Extremadura desplegados en Bosnia.

Don Juan Carlos conversó por radio con el general Mediavilla, que dirige las fuerzas españolas en los Balcanes, y le envió un "mensaje de solidaridad de la Corona y de todo el pueblo español". También se interesó por la situación de los soldados y las misiones que desempeñan.La charla se desarrolló en uno de los antiguos polvorines de la base, el objetivo principal de la visita del Rey, ya que se han reconvertido en el llamado puesto de mando proyectable de la Fuerza de Maniobra. O sea, en el cuartel general desde el que se coordinarán las misiones internacionales, ya que puede desmontarse e instalarse en cualquier lugar para coordinar hasta 45.000 soldados.

Con estas maniobras, bautizadas como Halcón IV, concluye la adaptación de los militares españoles a los sistemas de las fuerzas multinacionales. La visita real a Marines había sido precedida por las del ministro de Defensa, Eduardo Serra, y la cúpula del Ejército.

En estos ejercicios, basados en la experiencia adquirida en Bosnia, los militares han simulado una operación de paz en el sureste de España, donde se ha producido un conflicto étnico entre tres países ficticios. En cinco días han resuelto 900 incidencias simuladas (secuestro de observadores, enfrentamientos entre las diversas facciones...).

Ésta es la tercera visita militar que realiza el Monarca a la Comunidad Valenciana en los últimos meses. El año pasado acudió en febrero a la base de Aitana (Alicante) y en octubre a la de Bétera (Valencia), para reunirse con sus compañeros de promoción. La visita sólo se vio empañada por el chaparrón que obligó a suspender los honores de bienvenida. "La lluvia nos acompaña en Las Hurdes, Asturias, Valencia y donde quiera que vamos", bromeaba un ayudante de la Casa del Rey.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de mayo de 1998

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