Moderno, moderno
No hay vuelta atrás posible. El teatro de La Zarzuela ha decidido modernizar la zarzuela, viendo que el tratamiento como comedia musical experimentado hasta ahora era insuficiente. Calixto Bieito sabe muy bien cómo llevar los entresijos del teatro a la zarzuela. Es algo que se nota en el ritmo que impone al movimiento. En su impresionante trabajo -mucho más afortunado que sus Shakespeare- hay un inmenso respeto a la partitura, pero también se produce algún desasosiego respecto al espíritu luminoso de Barbieri, especialmente cuando sobrevuelan otros barberos por la escena, algunos diabólicos de la comedia musical y otros tan dramáticos como el de Wozzeck, sugeridos por el tratamiento que da a veces a la pareja de Lamparilla y Paloma, con sillón de barbero y conflictos existenciales en primer plano.Ello no invalida la magnitud de fondo del planteamiento, pero lo hace algo distante en el clima de nocturnidad, nieve y algo de tristeza con que presenta el Madrid de Lavapiés, impregnado de un sentido del humor intelectualizado, únicamente solventado por la perceptible ternura que siente hacia la historia y sus habitantes.
El Barberillo de Lavapiés
De Barbieri. Dirección musical: Miguel Roa. Dirección de escena: Calixto Bieito. Con B. Lanza, C. González, J. Castejón, A. Roy, F. Maestre, M. Viñuales y C. Carmona- Habichuela. Teatro de La Zarzuela. Madrid, 30 de abril.
Por la orquesta de la Comunidad de Madrid nadie daba un duro hace unos meses. Miguel Roa la salpica de estilo y vitalidad. Mención aparte merece el coro, en su actuación más feliz -como actores y cantantes- que yo recuerde. Beatriz Lanza y Jesús Castejón están radiantes en los personajes protagonistas. Da gusto volver a ver a Carmen González y se mueven con soltura F. Maestre y C. Carmona- Habichuela.


























































