Entrevista:

"La televisión pública no tiene que competir con nadie"

Pregunta. ¿Tele 5 trata de convertirse en un nuevo polo de influencia en España; algo así como una tercera vía mediática?Respuesta. Tendría sentido hablar de tercera fuerza, que pudiera romper el esquema del conmigo o contra mí que ha caracterizado el panorama mediático. Pero aquí estamos hablando de un negocio que va más allá de lo nacional: la televisión, con sus implicaciones en el área de las telecomunicaciones, se está globalizando a una velocidad mucho más alta que cualquier otro gran mercado. Por eso, una tercera posicion española me parece un modo reduccionista de ver las cosas. Tele 5 ya es el lugar donde se produce una alianza entre Mediaset, Kirch, Correo y Planeta.

P. Esa alianza ha podido saltar hace sólo unas semanas, si Berlusconi hubiera vendido su participación en Mediaset a Murdoch.

R. Eso confirma lo que estoy diciendo: se está conformando un número muy reducido de jugadores.Empresas muy grandes y rentables podrán comprarse unas a otras, pero yo creo que la palabra clave será alianza.

P. ¿El Gobierno desconfía de Tele 5?

R. Pregúnteselo al Gobierno. Yo creo que el Gobierno aprecia la independencia y la autonomía.

P. ¿De quién? R. De Tele 5 y de cualquier medio de información. P. No me diga. ¿Lo cree de verdad?

R. Bueno: personas del Gobierno me pedían autonomía cuando estaban en la oposición. Seguro que no han cambiado de idea simplemente por el hecho de estar en el poder.

P. ¿Y cuánto pagaría usted. para sanear RTVE?

R. El problema no es lo que pagaría yo, sino que, a fecha de hoy, hay que pagar casi 600.000 millones y empezar a trabajar desde ya para que en los próximos cinco años no se amplíe el endeudamiento a otros 600.000. La clave no es quién va a pagar la deuda de Radiotelevisión Española, que tiene la garantía del Reino de España y por tanto será pagada por todos los españoles, lo cual supone el marco de financiacion más estable posible. El problema es cómo se gasta el dinero que el ente público tiene a su disposición cada año. Tele 5 no está en contra de la televisión pública, pero su dimensión no puede ser la misma que cuando era un monopolio.

P. Hay dos opciones: reducir sus dimensiones o privatizar.

R. Una manera de reducir es privatizar; pero esto no es la cuestión. El círculo vicioso que hay que cortar es el de la búsqueda de audiencia para cobrar más dinero de la publicidad, con el fin de cubrir los mayores costes que se producen para conseguir audiencia. Si el objetivo del presidente de una autonomía, por ejemplo, es que se hable dos horas al día de esa comunidad, ¿qué tiene que ver esto con comprar partidos de fútbol o películas norteamericanas? No creo que al telespectador y contribuyente le agrade que con dinero público se paguen formas de televisión que pueden hacer mucho mejor las cadenas comerciales, absolutamente gratis. Creo que este Gobierno se está planteado ese asunto seriamente.

P. ¿El sistema del endeudamiento enmascara el hecho de que los contribuyentes sostienen múltiples televisiones públicas?

R. El endeudamiento no enmascara nada. Antena 3 y Tele 5, sumados, tienen el 45% de la audiencia y para ello se gastan 90.000 millones anuales; los gastos de RTVE ascienden a 230.000 millones de pesetas. Descontados los 30.000 millones que cuesta Radio Nacional, significa que para producir el 35% de la audiencia de televisión, el Estado se gasta 200.000 millones, el doble que la empresa privada. ¿Y eso se usa en hacer cosas extraordinariamente distintas de las que ocupan las parrillas de las privadas? A mí no me lo parece. La Primera es una magnífica cadena comercial, pero pierde mucho dinero.

P. Si llegara a privatizarse la televisión estatal o parte de las autonómicas, una cadena privada como la gestionada por usted tendría mayor competencia.

R. A Tele 5 no le asusta la competencia, sino la incompetencia. En Gran Bretaña existe una televisión comercial de propiedad pública, la Channel Four, que no recibe una peseta de ayuda pública y compite en igualdad de condiciones. También existen las dos cadenas de la BBC, en que la publicidad está excluida y se financian sólo con dinero público. No consigo entender bien los proyectos de privatización parcial de las autonómicas: si las comunidades dejaran de subvencionar empresas parcialmente privatizadas, éstas tendrían dificultades para la supervivencia. Pero si lo que se busca es privatizar, asegurando que las comunidades van a seguir dando subvenciones, esto no sería más que un regalo del poder político a unos cuantos empresarios. La reciente cumbre audiovisual de Birmingham concluyó pidiendo a la Comisión Europea una definición clara del servicio público y un alto nivel de transparencia en su gestión.

P. ¿Cómo valora el peso de la política, el intervencionismo de los Gobiernos?

R. La velocidad de la economía es mayor que la de la política. Y en todo caso, la garantía de la independencia es que haya una competencia regulada, leal y no distorsionada. ¿Por qué un servicio público tiene que competir? Un servicio público tiene que cumplir, no competir.

P. ¿Es verdad que usted formó parte del Partido Comunista Italiano?

R. ¿Y eso le interesa a alguien ... ? Tuve el carné del PCI durante diecisiete años, y cinco de ellos fui funcionario político.

P. ¿Cómo se siente ahora al gestionar una empresa que proclama la rentabilidad como el primero de sus objetivos?

R. De las muchas formas que hay de organizar recursos económicos, humanos, ideas, esfuerzos, la forma empresarial se justifica porque su objetivo es ganar dinero. Si no quieres ganar dinero, puedes conseguir lo mismo con una cofradía, un ente, una entidad operativa distinta.Pero Tele 5 es una empresa. Y ganar dinero me parece un seguro de independencia profesional.

P. Ahora se sienta usted sobre un buen resultado: los 9.000 millones de pesetas netos ganados por Tele 5 el año pasado.

R. Me gustaría que se reconociera que el balance de Tele 5 de 1997 es el mejor que nunca haya presentado una empresa de comunicación en España. Estamos en el grupo de cabeza de las televisiones comerciales de Europa en términos proporcionales a producto interior bruto de cada país. Somos la segunda cadena comercial más rentable de Europa. Esto tendría que ser considerado un patrimonio nacional, lo mismo que los franceses o británicos consideran a las grandes empresas de sus países.

P. ¿Por qué Tele 5 perdía tanto antes de su gestión?

R. Yo creo que en la etapa anterior hubo desorientación sobre el objetivo de la rentabilidad. En Europa ya son muchas las televisiones que ganan el 15% de su facturación neta, como es el caso de Tele 5 hoy. Anteriormente se pensó en que lo mejor era ganar la batalla de las audiencias al coste que fuera o tener influencia política; y en los últimos cuatro anos es recuperar la inspiración de una televisión comercial, cuyo fin es hacer televisión para vender publicidad y ganar dinero, y no al revés.

P. ¿Van a entrar en el mercado. de la televisión de pago?

R. Siempre hemos pensado que en España, por motivos de rentabilidad, no caben dos plataformas de pago y no hemos querido participar en un clima de contraposición frontal entre las que existen. Ahora estamos estudiando la posibilidad de que esa neutralidad pasiva dé un paso más activo, explorarando si existen las condiciones para un punto de encuentro entre esas dos experiencias. Nos gustaría dar ese paso en las próximas semanas.

P. ¿Le preocupan las diligencias del juez Garzón?

R. Hemos mantenido un respetuoso silencio desde el 23 de junio, cuando empezó la actuación del juez Garzón, y seguimos pensando que esta es la postura más oportuna hasta que se sepa si va a haber acusados, quiénes, qué se les imputa y en qué circunstancias se cometieron las supuestas irregularidades. Mientras no se conozca eso, cualquier comentario por mi parte sería imprudente, igual que los que pretenden hacer el proceso a Tele 5 desde los medios de comunicación sin que haya acusación formal. Se imputa a Tele 5 un delito fiscal, que nosotros no compartimos ni nuestros asesores fiscales, ni nuestros auditores, y tampoco lo encontró la Agencia Tributaria tras una larga inspección, como el propio coordinador de la Unidad de Vigilancia y Represión del Fraude reconoció ante el juez el martes. En cuanto a supuestas violaciones de la ley del 25% por parte de antiguos accionistas, estoy convencido de que se demostrará que no son ciertas; y en todo caso, aquí tampoco hay relevancia penal, puesto que la ley atribuye a esto un carácter meramente administrativo.

P. ¿El hecho de que la fiscalía impulse la investigación le hace ver detrás la mano del Gobierno?

R. En ningún caso. Lo que me extraña es que de este asunto se ocupe la Fiscalía Anticorrupción, que más bien debería ocuparse de corrupciones de políticos, irregularidades que perjudiquen a una multiplicidad de personas o graves perjuicios para Hacienda. No me parece que concurran ninguna de estas eventualidades

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 16 de abril de 1998.

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