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TRIBUNA

Prioridad al juego ofensivo

Prioridad al ataque. El partido se presentó muy abierto. Ambos equipos dieron prioridad al juego ofensivo. Los ataques se sucedían en una y otra portería. Ante el empuje vigués, el Madrid se vio obligado a emplearse a fondo en defensa, aunque sin escatimar esfuerzos en ataque.Fútbol directo. El Celta lo tenía muy claro: quería imponer un ritmo muy alto al encuentro. Presionaba arriba para ahogar la salida del Madrid y conseguir que el robo del balón se produjera cerca de la portería contraria. Los celestes imprimían a su juego velocidad y profundidad.

Cambios de orientación. El Madrid para progresar utilizaba los cambios de orientación, buscando llevar el juego al lado débil de la presión. Llegaba bien por fuera. Roberto Carlos y Amavisca daban protagonismo a la banda izquierda con sus internadas.

Buen fútbol. Tras el descanso, el Celta se apoderó del balón, consiguiendo con buen fútbol adueñarse de la situación. Karpin, Revivo y Mostovoi siguieron conectando bien, adquiriendo su juego un gran nivel. Mostovoi dio repetidas muestras de su capacidad para desequilibrar en las acciones individuales. Con la expulsión de Cadete, la presión de los celestes se debilitó.

Sin recursos. En los inicios del segundo tiempo el Madrid perdía el balón con mucha facilidad, lo que le impedía proyectarse en ataque. Con superioridad numérica, más espacios y un mayor acierto en el pase consiguió erigirse en dominador y recuperó las opciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de abril de 1998