La detención del alcalde de Teherán revela el Iimitado poder de Jatamí

La creciente protesta que se vive en Irán tras la detención, el sábado, por corrupción de Gholamhosein Karbachí, el poderoso alcalde de Teherán y aliado de presidente iraní, Mohamed Jatamí, ha puesto de manifiesto el profundo cisma que existe entre los moderados que llegaron al poder en las elecciones presidenciales de 1997 y los conservadores que han dominado Irán desde la revolución islámica de 1979.

El alcalde Karbachí, de 44 años de edad, es uno de los hombres de Mohamed Jatamí, el clérigo moderado elegido en los comicios de mayo con cerca del 70% de los votos. Tanto el Gobierno de Jatamí como sus partidarios han tachado la detención de Karbachí de infundada y llena de motivaciones políticas. Pero no han podido hacer nada más que mostrarse impotentes ante la detención de Karbachí, según opinan los analistas políticos y diplomáticos de Teherán.Jatamí, a pesar de ser el presidente del país, no tiene autoridad directa dentro de la magistratura, cuyo líder, el ayatolá Mohamed Yazdi, un representante del ala dura, tiene la obligación de informar al líder espiritual supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, que fue quien sucedió al líder revolucionario ayatolá Ruholá Jomeini.

Pero Jatamí accedió al poder prometiendo restaurar el "gobierno de la ley" en Irán, y tanto él como sus colaboradores han intentado influir de forma audaz en la magistratura, condenando tajantemente la entrada sin ningún tipo de autorización en los hogares de los iraníes y defendiendo el derecho de la gente a reunirse y manifestarse legalmente. Por tanto, la detención del alcalde se ve como un desafío directo a ese esfuerzo del presidente.

"Los conservadores han mandado un mensaje directo a la magistratura", afirmó Jahangeer Behrouz, un analista político que reside en Teherán. "El mensaje de los conservadores es: nosotros tenemos el poder". A pesar de que las autoridades judiciales detuvieron a Karbachí el sábado por la mañana, aún no ha sido, acusado de ningún delito. Karbachí se encuentra detenido bajo un recurso legal que permite encarcelar a los sospechosos durante un mes hasta que se culmine la investigación, y hasta ahora ha negado repetidamente cualquier tipo de conducta delictiva. Esta detención ha sacado a la superficie las tensiones que se cuecen en la política iraní desde la sorprendente victoria de Jatamí sobre la élite conservadora que hasta entonces había gobernado Irán.

A pesar de que la elección de Jatamí como presidente del país le atribuyese un mandato político de sustancial importancia, sin embargo, ha tenido muy poca significación a la hora de alterar el equilibrio fundamental de poderes en Irán, que ya se dejaba entrever en la Constitución esbozada por Jomeini al regreso de su exilio francés para presidir todo un sistema de poder teocrático. La constitución concede poder supremo al líder- religioso debido a su calidad de representante de Dios en la tierra, y desde la muerte de Jomeini en 1989 este líder es Jamenei.

Cuarenta acusados

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Hasta ahora, más de cuarenta tenientes de alcalde han sido acusados de corrupción en una aplastante investigación que las autoridades judiciales comenzaron en Teherán nada más acceder al poder Jatamí. En esta investigación se ha visto involucrado el hermano de Karbachí, Hosein, quien fue detenido y posteriormente puesto en libertad tras pagar una fianza de más de treinta millones de pesetas. Muchos de estos detenidos confesaron, una vez puestos en libertad, haber sido torturados en prisión. Como toda respuesta, Mohamed Yazdi les acusó de derramar "lágrimas de cocodrilo'' buscando únicamente atraer simpatías políticas.Bajo la Constitución, el presidente de Irán encabeza nominalmente el Gobierno, pero el líder supremo controla no sólo la magistratura sino también la policía y las fuerzas armadas, así como las estaciones de radio y televisión que están bajo el control del Estado.

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