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CARTAS AL DIRECTOR

Función pública

Durante estos días se está produciendo el debate sobre el borrador del Estatuto básico para la función pública, documento que nos afecta a todos los trabajadores públicos y ha sido pactado entre la Administración y los sindicatos. Sin entrar en toda la problemática que plantea este anteproyecto, sí que quisiera hacer notar una cuestión capital que perjudica de forma considerable a los funcionarios de las "comunidades pobres". El texto citado no soluciona el problema que se plantea cuando funcionarios del mismo cuerpo, misma titulación y desempeñando las mismas o similares funciones y con un horario de trabajo también idéntico a nivel real reciben sueldos con diferencias que rondan las 40.000, 50.000 o 60.000 pesetas (y en algunos casos, más). ¿Dónde está la igualdad ante la ley? Parece claro que ante los mismos deberes deben existir los mismos derechos. ¿Dónde está el Estado social y democrático de derecho recogido en nuestra Constitución? Igualmente parece claro que las leyes obligan a todos de forma idéntica y que todos debemos percibir un salario Justo por nuestro trabajo.Mientras los Gobiernos de ciertas comunidades autónomas privilegiadas puedan seguir creando graves desigualdades entre los trabajadores públicos de este país se estarán poniendo los cimientos del descontento y la desmotivación, que al final siempre redundan en el servicio que se presta al ciudadano y a la sociedad en general.

Mientras los sindicatos, que dicen defender los intereses de los trabajadores, no negocien desde la unidad territorial del Estado, y sabiendo cuáles son los temas que realmente nos afectan, poco podemos esperar los que trabajamos para las administraciones públicas-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de marzo de 1998