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LA SENTENCIA DEL 'CASO ROLDÁN'

El tribunal acuerda investigar a Francisco Paesa por encubrir la ocultación de 1.700 millones en Suiza

Francisco Paesa Sánchez, el gran ausente del caso Roldán, no se ha salido con la suya. Los magistrados Pedro Javier Rodríguez González Palacios, Francisco Serrano Gassent y, Begoña Fernández, que han dictado la sentencia, han acordado deducir testimonio contra Paesa por su participación en la ocultación de los 1. 700 millones de pesetas que escondía el ex director general de la Guardia Civil en un banco suizo.El tribunal atiende así la petición de los fiscales Alejandro Luzón y Daniel Campos y confirma las informaciones sobre la activa participación del ex agente de Interior en la ocultación del botín.

Con esta decisión, basada en la comisión rogatoria enviada a España por el juez suizo Paul Perraudin, se procede de forma inmediata al envío al juzgado decano de instrucción de Madrid para que se reparta esta nueva causa contra Francisco Paesa. El juzgado al que se entregue por sorteo iniciará las diligencias correspondientes por un presunto delito de encubrimiento.

"La solicitud resulta procedente a la vista de que de la comisión rogatoria se desprende la relevante participación del citado [Paesa] en las operaciones económicas llevadas a cabo en territorio nacional y fuera de él tendentes a ocultar los fondos que el procesado hizo suyos e manera delictiva", dice la sentencia.

Paesa eludió comparecer como testigo durante la vista y remitió desde París un certificado médico al tribunal, en el que un prestigioso médico francés aseguraba que estaba "al borde del suicidio" y que iba a ser ingresado en el hospital Ville de Bouzin (Francia). En ese centro aseguran que nunca ingresó. La Sala pidió su búsqueda a Interpol, pero esta organización no consiguió localizarlo.

El ex agente de Interior fue una persona clave en la ocultación de los 1.700 millones que Roldán tenía en un banco suizo. Contrató a los testaferros Jean Henry y Jack Pierre Aberlé para que abrieran cuentas en el Aresbank de Madrid y se depositaran en las mismas todo el botín. El dinero fue transferido luego a bancos de Suiza, Argenina y Singapur.

Henry y Aberlé murieron el año pasado en Ginebra en extrañas circunstancias. El primero de un disparo en la cabeza y el segundo desnudo sobre la cama de un motel de indigentes. Los hijos de Aberlé declararon EL PAÍS que su padre estaba amenazado de muerte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de febrero de 1998

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