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Petición de 8 años de cárcel para un hombre que apaleó a su hijastro de 11

Un niño de 11 años relató ayer ante la Audiencia de Madrid las tres presuntas palizas que le propinó su padrastro los días19, 20 y 21 de agosto de 1996 en la vivienda que posee la familia en el municipio de Cercedilla. La última agresión, la del miércoles 21, fue brutal: el padrastro -para quien el fiscal pide ocho años de cárcel por malos tratos- convirtió el frágil cuerpo del menor en un enorme hematoma, tal como muestran las fotografías que consta en el sumario. El arma agresiva, en palabras del niño, fue "una picha de toro" (una suerte de fusta o vara flexible cuyos impactos son muy dolorosos). El menor, que optó por escapar de casa para huir de los golpes y hoy vive con su abuela, estuvo tres días hospitalizado.

En el banquillo de los acusados se sientan desde ayer, además del padrastro -Francisco J. B., albañil de profesión-, la madre del menor -Ana M. G.- por presunto encubrimiento de las agresiones. Para la madre, el fiscal exige una pena de ocho meses de cárcel.

El juicio contra ambos se inició ayer en la Sección 16 de la Audiencia de Madrid, que preside Miguel Hidalgo, y proseguirá el 4 de marzo. El padrastro admitió haber agredido al niño.

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"Me pegó mucho"

El acusado afirma que agredió a su hijastro porque no hizo los deberes

El niño declaró ayer ante el tribunal acompañado de su abuela, con la que vive desde los cuatro años. Las presuntas agresiones las sufrió en las visitas que hacía a casa de su madre.El menor indicó que, aparte de esas tres agresiones, su padrastro, en la Semana Santa de 1996, le había golpeado otra vez con un cinturón. El fiscal le preguntó: "¿Cuántos golpes te dio tu padre, uno o muchos? "Muchos", contestó. "¿Dónde?". "Por la espalda".

El menor testificó que su madre, aunque era consciente de las agresiones, intentaba evitarlo. "Una vez me dijo que si me pegaba y ella no estaba, fuese a casa de la vecina". La madre, que también se sienta en el banquillo, indicó que la noche de la última paliza trató de evitar la agresión, pero que su marido le dijo que se apartase si no quería "cobrar ella también". "Me tenía acojonada", subrayó.

Un forense señaló que se hospitalizó al niño como medida preventiva, por si tenía algún tipo de fractura, pues los hematomas eran "llamativos". Dentro del hospital le facilitaron antiinflamatorios, analgésicos para el dolor y trombolíticos para reducir los hematomas. Pedro Antonio Gallego, abogado del acusado, pide la absolución de su cliente. Entiende que alcohol llevó a Francisco a una situación de trastorno mental y que no era consciente de sus acciones.

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