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Miguel Ángel, el "Juninho olvidado"

El caso de Miguel Ángel Valerón, jugador de la Unión Deportiva Las Palmas, es la prueba más sangrante de que la justicia deportiva no es la misma para todos. Tiene 25 años, es hermano de Juan Carlos Valerón, el emergente jugador del Mallorca, y hace 11 meses recibió una entrada tan brutal que mandó su carrera deportiva al limbo. Su autor fue el lateral del Barcelona, Albert Ferrer. El incidente pasó inadvertido para los medios y para todos los comités. Ferrer nunca fue sancionado.El 23 de marzo de 1997, en la semifinal de Copa que enfrentaba al Las Palmas con el Barcelona, un balón rodó dividido por el callejón del diez. Miguel Angel corrió hacia él: "Puse la pierna, quizás ingenuamente". Habla con el tono tranquilo del que ya pasó por lo peor, pero la imagen se grabó a fuego en su memoria. No imaginó que Ferrer se lanzaría con las botas por delante, y metió la pierna. Cayó fulminado con rotura de peroné, cápsula articular, ligamento tibio peroneo y ligamento deltoideo. "Fue una fractura abierta de tobillo, la tibia me rompió la piel". Corría el minuto 62. Ferrer recibió una tarjeta amarilla. Miguel Ángel no volvió a jugar.

La parte débil

"Me dieron nueve meses de recuperación", explica. "La mía fue una lesión parecida a la de Juninho, pero más grave, y si no se le dio la misma importancia fue porque somos la parte débil, y en principio se tapó todo porque no quisieron darle publicidad porque era el Barça, era Ferrer, y el pequeño siempre tiene las de perder".Miguel Ángel entró al quirófano en tres ocasiones, en la primera le pusieron una placa y cinco tornillos -"Igual que Juninho"- Se entregó a la recuperación y a estudiar la carrera de Educación Física. Desde hace un mes toca el balón, juega partidillos en los entrenamientos, se recupera lentamente, ya no siente dolor. Pierde el miedo a no salir adelante y su cojera, "la cojera típica", disminuye poco a poco.

¿Fue un lance normal del juego? Es dudoso que jugar al fútbol implique correr tantos riesgos. Miguel Ángel da su opinión: "Estas son situaciones fastidiosas porque en este deporte existen entradas que pueden hacer mucho daño. Ir con los dos pies por delante en el aire es peligrosísimo". Ferrer lo hizo y Miguel Ángel lo pagó: "El mundo se me cayó encima".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de febrero de 1998