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Una veintena de vecinos se encierran en la junta de Villaverde porque se les negó la palabra

El día transcurría sin problemas en el distrito de Villaverde, al sur de la ciudad. A media tarde, comenzaba un pleno en la Junta Municipal, al que asistían multitud de vecinos. La normalidad transcurrió así hasta que el reloj marcó las 21.00. En ese instante, cuando los representantes vecinales se disponían a intervenir, la concejal del distrito, Nieves Sáez de Adana, del PP, les negó la palabra y levantó la sesión. El motín había empezado.

Sáez de Adana argumentó que los vecinos no habían solicitado intervenir con los diez días de antelación que marca la ley. Dentro quedó un grupo de unas 70 personas que exigía a la concejal que atendiera a sus demandas. Los ánimos se iban calentando y decidieron encerrarse hasta recibir una respuesta por parte de la concejal. El origen del conflicto reside en la pretensión vecinal de derribar un viejo edificio en el barrio de Rosales y construir un equipamiento cultural con cargo a las inversiones prometidas por el Gobierno regional a los distritos del sur.Los vecinos esperaban una respuesta de la concejal sobre ese proyecto antes del pasado día 3. "Como no se nos dijo nada, ese día pedimos por escrito la palabra en el pleno", relató un portavoz vecinal, "los partidos políticos intercedieron pero nada". Al final, se leyó un comunicado ante las 200 personas congregadas y unas 20 permanecieron encerradas para exigir la dimisión de la concejal.

Por otra parte, el PSOE abandonó ayer el pleno extraordinario que se celebraba en la junta de San Blas por entender que se trata de un subterfugio del concejal Isaac Ramos para evitar debatir las mociones de la oposición y cancelar la sesión ordinaria de febrero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de febrero de 1998

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