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El empujón de Festimad

Tres grupos de Móstoles logran grabar discos tras participar en el macroconcierto de hace dos años

Catapultados por el resorte del Festival Independiente de Madrid (Festimad), algunos grupos musicales de Móstoles (196.500 habitantes) han conseguido que lo de "mostoleño" sea una simple cuestión de origen, que no de destino. Bandas como Sobrinus, Orujo de Brujas y Arsénico por Compasión atravesaron las fronteras del municipio gracias al macrofestival. Pletóricos de nervios, ganas y miedos, se encaramaron al escenario más pequeño del Festimad y desgranaron sin respiro lo mejor de su repertorio. Los rescoldos de aquel hoguera les valieron a los tres grupos para grabar disco y lanzarse de gira. Desde entonces, mayo de 1996, tienen un sueño recurrente: emular el fario de Dover. "Tocaron en Festimad 97 a las cinco de la tarde. Entonces eran poco conocidos, y fíjate dónde están ahora", comenta Pablo Berriobeña, guitarra y voz de Orujo de Brujas.Esta banda nació en 1994,cuando sus seis miembros decidieron mezclar baraje musical: death metal, rap y punk con hardcore metálico y rock and roll. Se subieron al escenario de Festimad 96 el 1 mayo a las tres y media de la tarde, preocupados por los supuestos estragos del sofocante calor. Pero su sonido contundente y sus letras político-sociales disiparon, de súbito, la tentación de la siesta. "Fue un subidón de moral. Salimos muy contentos y comprobamos que la gente -2.000 personas- se divirtió a lo bestia, conservando su civisino", recuerda Pablo. La experiencia merecía la grabación de una buena maqueta, pero una discográfica independiente les propuso la edición de su primer compacto, Surjamos de golpe. Festimad allanó, por tanto, el camino, aunque no han faltado tropezones inesperados. Se quedaron fuera de la edición festivalera del 97 hasta que el sello Mil a Gritos Récords les propuso, hace seis meses, grabar el segundo disco, Reza, que acaba de salir al mercado. Su meta es volver a Festimad -"pero no al escenario pequeño"- y vivir de su música.

Algo parecido les sucede a los cuatro miembros de Arsénico por Compasión, otra de las pujantes bandas mostoleñas, ávida de estrés y giras frenéticas. Esta formación sufrió más que Orujo para grabar su primer trabajo, tras Festimad 96. Tuvieron que pedir un crédito de un millón de pesetas para sacar el ansiado disco, dada la sequía de ofertas discográficas. "Lo hicimos para darnos a conocer de una forma más elegante que con una simple maqueta", explicó Roberto García, voz y guitarra. El presupuesto sólo dio para grabar los 11 temas de Entre el globo y la realidad en ocho días, y distribuirlo en garitos. Tras pasar 1997 de gira por salas de Móstoles y del foro, van a presentar su disco el 6 de marzo en Siroco.

El caso de Sobrinus es el más impactante. Antes de presentarse a Festimad 96 ya eran conocidos en Móstoles, y ahora están a punto de presentar su segundo disco, Zapin. La escalada ha sido fulgurante: de cargar con los instrumentos y guardar cola para entrar a tocar en Festimad 96, a tener todo montado de antemano y un escenario más grande en la edición del 97, en que fueron directamente contratados por la organización. Y es que Sobrinus ha ido creciendo con Festimad. En 1996 se subieron al escenario pequeño donde la diosa fortuna les esperaba. La experiencia fue un verdadero trampolín para los tres miembros de esta banda que grabaron de inmediato su primer disco y salieron a "cantarlo" en 53 conciertos.

"Nos conformamos con que la gente nos siga conociendo, como cuando fuimos a Tomelloso, donde algunos jóvenes se acordaban de habernos visto en Festimad", dice Juan Sánchez, el bajista. Ahora les espera una gira con 25 actuaciones que culminará en mayo, como no, en Festimad 98.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de febrero de 1998