Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
TRIBUNA

El Depor se autoinmoló

Comienzo prometedor. El Madrid tuvo un comienzo prometedor. Muy pronto se adueñó del balón, lo que le dio el mando del encuentro. En el inicio de la creación, el ritmo de combinación era pausado. Buscaba asegurar la posesión y esperar el momento para progresar. Penetraba mejor por el centro, siendo Víctor y Morientes los más incisivos.Fantasía. El Depor tardó en tomar el pulso a la nueva configuración defensiva, de cinco pasó a cuatro. Quizá por la costumbre Donato y Ramis empezaron demasiado atrasados. Todo cambió cuando adelantó su línea de presión y se arropó más en medio campo. Las recuperaciones conectaban con Fran y Djalminha que iniciaron la serie de malabarismos. El fútbol alcanzó la máxima expresión en sus botas.

Sucesión de errores. Con las pérdidas de balón y los errores en la defensa sobre todo Por el centro donde Karembeu jugaba con demasiada suficiencia, llegaron los problemas. Buscando una solución, el entrenador alemán permutó las posiciones de Jaime y Karembeu.

Miedo. Primero a defender y luego el intento de reacción. El Depor se autoinmoló en la segunda mitad. Cometió el error de atrincherarse en su área cediendo todo el espacio. En esas circunstancias el empate era cuestión de tiempo. El miedo le pudo costar el partido.

Asedio. Con paciencia y toque, el equipo blanco recuperó la iniciativa y se adueñó del encuentro. La entrada de Savio le dio al Madrid mayor poder ofensivo. Finalmente, el asedio obtuvo la recompensa del empate.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de febrero de 1998